El 28 de abril de 1965, la República Dominicana fue intervenida por miles de soldados de Estados Unidos, en virtud de una decisión del Gobierno extranjero, cuando las fuerzas constitucionalistas parecían ganar la batalla al sector que había participado en el golpe de Estado contra el Gobierno constitucional del presidente Juan Bosch.
Una intervención militar extranjera en el momento en que el pueblo reafirmaba su decisión de vivir en un estado de derecho, con la lucha por la restauración del Gobierno electo en comicios libres de interferencias ajenas a la democracia.
Este 28 de abril, es ocasión propicia para advertir a los actuales gobernantes la necesidad de reafirmar el compromiso de mantener viva la democracia, como único sistema válido para crecer en un Estado de derecho.
57 años después de aquella afrenta es un día para decir: nunca debemos retroceder. El Pueblo observa, mantiene la calma y por Ley natural de la vida, también se subleva.


