|
Getting your Trinity Audio player ready...
|
Por: Cristina Rodriguez | Marzo, el mes en el que el mundo conmemora los derechos de las mujeres, ha sido el más sangriento y doloroso de lo que va del año 2025 en la República Dominicana.
Este mes, que debería ser de reflexión y avance en la lucha por la igualdad y equidad de género, ha sido marcado por la violencia y la tragedia.
Mientras el mundo reconoce los logros de las mujeres, en nuestro país, mujeres de todas las edades siguen perdiendo la vida de manera brutal y cruel a manos de sus parejas o exparejas. Estas se ven atrapadas en una espiral de muertes que pudieron haberse evitado con un sistema de prevención y respuesta más eficiente. Ni una más por su inoperancia
Durante el 2025 hasta el mes de marzo, al menos 17 mujeres fueron asesinadas en distintas partes del país. Nombres como Brandy Yuleisy Rodríguez, Ofrany Canario Montero, y María Esther Moya se suman a la lista macabra de víctimas de violencia de género que han llevado luto a tantas familias y el dolor colectivo a un país que se ve impotente ante la tragedia que representan estas muertes que en su mayoría eran evitables.
El caso omiso a las denuncias previas a los feminicidios evidencia la irresponsabilidad de las autoridades ante los esfuerzos de las víctimas por buscar protección. Brandy Yuleisy Rodríguez, de 22 años, fue asesinada a balazos el 30 de marzo en Santiago. Un día antes, su hermana había acudido a la policía para pedir ayuda, pero le dijeron que no podían actuar sin una orden. Este es solo un ejemplo de cómo las denuncias se quedan en el aire, sin que el sistema tome las medidas necesarias para proteger a las víctimas.
¿Cómo puede ser que la vida de una mujer sea tratada con tanta indiferencia? ¿Hasta cuándo las autoridades seguirán ignorando las señales de alerta?
Estas muertes no son solo cifras, son vidas que pudieron haber sido salvadas si el sistema hubiese actuado a tiempo. Las autoridades tienen el poder, los recursos y, sobre todo, la responsabilidad de proteger a las mujeres dominicanas, pero seguimos viendo cómo los feminicidios ocurren a diario, y muchos de los agresores ya estaban identificados.
Los hechos ocurridos en el mes de marzo, el mes de los derechos de la mujer, han demostrado que las autoridades gubernamentales en nuestro país no se ocupan de prevenir los feminicidios y que los sistemas de protección no están operando. El Estado a través de las instituciones del Poder Ejecutivo y el sistema de justicia, que deberían ser los guardianes de la seguridad de todos los ciudadanos, especialmente de las mujeres, están siendo cómplices de esta tragedia al no actuar a tiempo.
Las autoridades tienen el poder, tienen los recursos y, sobre todo, tienen la responsabilidad de proteger a las mujeres dominicanas. Sin embargo, seguimos viendo cómo los feminicidios no sólo ocurren a diario, sino que además, muchas de las víctimas ya habían denunciado previamente a sus agresores. La respuesta de las instituciones ha sido tibia, lenta, y a menudo ineficaz. Las leyes, aunque existen, no están siendo aplicadas con la urgencia ni con la fuerza necesaria para evitar que estos crímenes sigan ocurriendo.
La impunidad que aún impera en muchos casos, y la falta de coordinación entre las instituciones que deben velar por la seguridad de las mujeres son responsables de que más vidas se pierdan.
Los feminicidios ocurridos en marzo son solo una muestra de la grave crisis de violencia que enfrenta la sociedad dominicana. La violencia de género no puede seguir siendo una cifra más en las estadísticas; sino un grito de auxilio que debe ser escuchado. Es un fracaso del sistema cada vez que una mujer es asesinada tras denunciar la situación de violencia que le afecta. Es una tragedia que no debe seguir repitiéndose.
El dolor de las familias devastadas por la pérdida de sus seres queridos es indescriptible. Pero el dolor colectivo de toda una nación también debe ser la fuerza que nos impulse a exigir cambios. ¿Por qué las denuncias no se toman en serio? ¿Por qué se sigue ignorando a las mujeres que piden ayuda? ¿Por qué el sistema de justicia no responde con la urgencia que estos crímenes requieren?
Cada día, al escuchar la noticia de otro feminicidio, al ver el rostro de una madre destrozada, de una hermana que ya no verá más a su ser querido, de un hijo que crece sin su madre, nos preguntamos: ¿Hasta cuándo? ¿Hasta cuándo vamos a seguir mirando cifras frías, como si no estuviéramos hablando de vidas humanas? ¿Hasta cuándo vamos a permitir que estas mujeres sean asesinadas y olvidadas sin que el Estado y el sistema de justicia hagan nada eficaz para evitarlo?
Ya no podemos esperar más. Las mujeres tienen derecho a vivir sin miedo. Cada feminicidio es una herida abierta en nuestra sociedad y un recordatorio brutal de que el país está fallando en su responsabilidad de proteger a las mujeres.
¡Ya basta!, ¡Ya no más muertes evitables! ¡Es hora de que las autoridades de la República Dominicana se hagan responsables de la seguridad y bienestar de las mujeres!
A los responsables de la seguridad y la justicia en la República Dominicana, les hacemos un llamado urgente: ya no más muertes evitables, ya no más indiferencia, ya no más silencio. Las mujeres tienen derecho a vivir sin miedo, y ustedes tienen la responsabilidad de garantizarlo.






