|
Getting your Trinity Audio player ready...
|
Por: Héctor Olivo | Si no hubiese sido por la gravedad del caso, incluso con el impacto negativo para imagen del país, me inclinaría que el prolongado apagón en el Aeropuerto Internacional de Las Américas, el domingo 21 septiembre, formó parte del guión teatral a lo que nos tiene acostumbrado el Gobierno del PRM
De repente el escándalo generado por el déficit del SeNaSa y las irregularidades en el Instituto de Bienestar Estudiar (Inabie) fueron desplazados del debate público por el apagón del AILA.
El accionar del Gobierno del PRM se ha caracterizado por minimizar un escándalo con otros o la generación de anuncios y presentación de proyectos que buscan disminuir los ruidos generados por indelicadezas o prácticas deleznables.
La vitrina semanal del Presidente Abinader se realizó el pasado lunes, con un tema presentado por el propio mandatario y el anunció de que partiría desde el Palacio Nacional para abordar el vuelo que lo llevaría a Nueva York al 80 periodo de sesiones de la Organización de las Naciones Unidas.
El presidente Abinader calificó el hecho como «totalmente inaceptable» y advirtió que, si se comprueba negligencia, habrá consecuencias.
Enérgicamente habló el jefe del Estado adelantando sanciones a la misma empresa con la que renegoció en plena campaña electoral el contrato que se firmó en 1999, restando un buen tiempo para su vencimiento.
Dando ejemplo de “eficiencia” se reunió la Comisión Aeroportuaria ordenando a la empresa Aeropuertos Dominicanos Siglo XXI (AERODOM) el pago de 5 millones de dólares por los daños ocasionados tras el fallo eléctrico del pasado domingo en el Aeropuerto Internacional de Las Américas (AILA).
Tanta eficiencia nos hace pensar en la existencia de un guión teatral para hacer notar que es un gobierno sancionador y que aplica correctivos, pero aquí todos nos conocemos y también se conoce al ciego durmiendo y al cojo sentado.






