Franklin Almeyda, miembro del Comité Político del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), sostuvo que el Fondo Monetario Internacional puso el dedo sobre la llaga con el tema de la sostenibilidad fiscal, aunque le preocupa la recomendación de la ampliación de la base de recaudación, y por tanto hay que aumentar los ingresos.
“Que me preocupa a mí de ese simple enunciado, que se quiere entender que es ampliar el ITBIS, el ITBIS dije y digo que es el impuesto más odioso que hay”, razonó Almeyda al referirse a un reciente informe del FMI sobre el cursos de a economía dominicana
Lamentó en el dialogo sostenido con el periodista Héctor Herrera , que en la República Dominicana los pobres sean quienes paguen los platos rotos, mientras que la clase media es la que paga los platos rotos que rompen la gente rica.
“De pronto entre clase media y pobre tienen que cargar con los platos rotos y buscar la comida que hay que poner en los nuevos platos, y los ricos echándose fresco”, precisó el dirigente político.
Aclaró que particularmente no se opone a que los grandes empresarios generen riqueza y ganen mucha plata, pero que ellos están en el deber y la obligación de aportar un porcentaje mayor de esa ganancia que lo que están aportando en la actualidad.
“El PLD es un partido progresista y eso significa que un gobierno progresista cobra impuestos y se lo cobra a los ricos, y con ese dinero aplica políticas públicas que beneficien a los pobres y a la clase media”, recordó.
Dijo que en cambio si se le cobra a los pobres y a la clase media para beneficiar a los ricos, implica que eso se trata de reforma económica regresiva, y lo que procede es que estas sean progresivas.
“El sector privado de este país, y hablo de los grandes empresarios, cuando ellos ganan un 100 por ciento creen que están perdiendo”, insistió Franklin Almeyda.
Reveló que en una ocasión un empresario europeo le comentó que por el clima de negocios quería invertir en la República Dominicana, pero se arrepintió porque en este país los empresarios ganan más del 100 por ciento y eso podría traer consecuencias no deseadas para la economía.





