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Por: Yerfin Santana, | Cada año miles de dominicanos residentes en el exterior regresan a la República Dominicana con la ilusión de reencontrarse con sus familias, compartir nuestras tradiciones y aportar a la economía nacional a través del consumo, el turismo y las inversiones. Sin embargo, hoy muchos de esos compatriotas expresan preocupación, frustración y hasta decepción por la difícil realidad que están encontrando al visitar su propio país.
El alto costo de la vida se ha convertido en uno de los principales temas de conversación entre los dominicanos ausentes. Desde el precio de los alimentos hasta los servicios básicos, el transporte y el entretenimiento, todo parece haber aumentado de manera desproporcionada. Muchos visitantes llegan con la esperanza de disfrutar unos días en tranquilidad junto a sus seres queridos, pero terminan sorprendidos por el impacto económico que representa permanecer en el país.
La situación afecta especialmente a familias trabajadoras que durante todo el año hacen sacrificios en el extranjero para poder viajar y compartir con los suyos. Hoy, una salida familiar, una compra en el supermercado o simplemente movilizarse dentro de la ciudad representa un gasto mucho mayor que hace algunos años. Esto provoca que muchos dominicanos en el exterior reconsideren la duración de sus visitas o incluso piensen dos veces antes de regresar con frecuencia.
A esta realidad económica se suma otro problema que genera preocupación: la inseguridad ciudadana. Aunque nuestro país siempre ha sido reconocido por la alegría y hospitalidad de su gente, cada vez son más los visitantes que manifiestan temor ante los robos, atracos y hechos violentos que se registran en diferentes comunidades.
Muchos dominicanos que viven fuera sienten que deben mantenerse constantemente alertas, evitando salir de noche o visitar determinados sectores por miedo a convertirse en víctimas de la delincuencia. Esta percepción afecta no solo la tranquilidad de quienes nos visitan, sino también la imagen internacional de la República Dominicana como destino seguro para el turismo y la inversión.
No podemos normalizar que nuestros compatriotas regresen a su tierra sintiendo incertidumbre o preocupación. El país necesita políticas públicas más efectivas que garanticen seguridad, estabilidad económica y oportunidades para todos. Se requiere mayor control de los precios, apoyo a los sectores productivos, fortalecimiento de la seguridad ciudadana y una visión de desarrollo enfocada en mejorar la calidad de vida de la gente.
Desde la Secretaría de Asuntos Comunitarios del Partido de la Liberación Dominicana, entendemos el sentir de cada dominicano que trabaja dignamente en el exterior y sueña con regresar a un país más organizado, seguro y accesible. La diáspora dominicana merece respeto, consideración y políticas que reconozcan el enorme aporte económico y social que realiza a nuestra nación.
La República Dominicana no puede convertirse en un país donde nuestros propios ciudadanos se sientan extranjeros o limitados por la situación económica y la inseguridad. Debemos trabajar unidos para recuperar la confianza, fortalecer nuestras instituciones y construir un país donde cada dominicano, sin importar dónde resida, pueda regresar con orgullo, tranquilidad y esperanza.






