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Por: Fernando Niña Bonilla | DÍA MUNDIAL DEL MEDIO AMBIENTE: MÁS PRÉSTAMOS, MÁS DISCURSOS Y LOS MISMOS PROBLEMAS
Cada 5 de junio se celebra el Día Mundial del Medio Ambiente, una fecha establecida por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para promover la protección de los recursos naturales y crear conciencia sobre la necesidad de preservar el planeta para las futuras generaciones.
Sin embargo, en la República Dominicana esta conmemoración encuentra a la población observando una realidad preocupante: abundan los discursos oficiales sobre sostenibilidad y cambio climático, pero los resultados concretos siguen siendo escasos.
Recientemente, el Congreso Nacional aprobó dos préstamos por un monto total de 600 millones de dólares. De esa cantidad, 200 millones de dólares fueron destinados a fortalecer las políticas de acción climática, la resiliencia frente al cambio climático y la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero. Los otros 400 millones de dólares fueron aprobados para proyectos de agua potable, saneamiento y reúso de aguas residuales en la zona de Punta Cana-Bávaro.
La pregunta que muchos dominicanos se hacen es simple: ¿por qué, a pesar de tantos préstamos, los problemas ambientales continúan siendo prácticamente los mismos?
Cada vez que llueve con intensidad, las calles se convierten en ríos. Las inundaciones siguen afectando comunidades enteras. Los drenajes colapsan. Los ríos y cañadas permanecen contaminados. La gestión de los residuos sólidos continúa siendo deficiente en numerosas localidades y la protección de los recursos naturales parece avanzar a un ritmo mucho más lento que el deterioro ambiental.
Resulta difícil entender cómo un gobierno que ha tenido acceso a niveles históricos de recursos financieros continúa presentando resultados tan limitados en materia ambiental. La lucha contra el cambio climático no puede reducirse a la aprobación de préstamos ni a la firma de acuerdos internacionales. Lo que la ciudadanía espera son obras, soluciones y resultados verificables.
Más preocupante aún es la percepción de que el Ministerio de Medio Ambiente ha perdido capacidad para actuar de manera firme frente a los grandes desafíos ambientales del país. Las denuncias por daños a ecosistemas, extracción ilegal de materiales, contaminación de fuentes de agua y ocupación irregular de áreas protegidas continúan apareciendo con frecuencia sin que la población perciba respuestas contundentes.
El gobierno del PRM posee mayoría en ambas cámaras legislativas, lo que le ha permitido aprobar proyectos, presupuestos y financiamientos con relativa facilidad. Por eso mismo, las excusas son cada vez menos convincentes. Cuando se tiene el control político necesario para impulsar transformaciones profundas, también se tiene la responsabilidad de rendir cuentas sobre los resultados.
La protección del medio ambiente no puede quedarse en discursos pronunciados cada 5 de junio. Tampoco puede convertirse en una justificación permanente para seguir endeudando al país sin que los ciudadanos perciban mejoras significativas. Cada dólar tomado en préstamo para enfrentar el cambio climático debe reflejarse en comunidades más seguras, ciudades más resilientes y ecosistemas mejor protegidos.
En este Día Mundial del Medio Ambiente, más que celebrar, corresponde reflexionar. Porque mientras se anuncian nuevos préstamos millonarios, los problemas ambientales continúan creciendo y las soluciones siguen esperando. La verdadera voluntad política no se mide por la cantidad de dinero que se toma prestado, sino por los resultados que ese dinero produce en beneficio de la población y del patrimonio natural de la República Dominicana.
Un señalamiento que merece atención es el realizado por el dirigente político del PLD y exministro de Medio Ambiente, Francisco Domínguez Brito, quien recientemente advirtió que la República Dominicana se encuentra entre los países más vulnerables a los efectos del cambio climático y que el deterioro de nuestros recursos naturales, la deforestación, la contaminación de las fuentes de agua y la falta de planificación ambiental están agravando los riesgos para la población. Sus advertencias ponen sobre la mesa una realidad preocupante: el cambio climático ya no es una amenaza futura, sino una situación que está afectando la calidad de vida de miles de dominicanos en el presente. Por ello, resulta legítimo preguntarse si los recursos aprobados para enfrentar este desafío están siendo utilizados con la urgencia y la eficacia que demanda la situación.
Considero que la protección del medio ambiente debe convertirse en una verdadera prioridad nacional y no en un tema que solo se menciona durante fechas conmemorativas o cuando se gestionan nuevos préstamos internacionales. El país necesita acciones concretas, transparencia en el uso de los recursos públicos y una voluntad política firme para enfrentar los desafíos ambientales. De nada sirve seguir endeudando a las futuras generaciones si los problemas continúan creciendo y los resultados siguen siendo invisibles para la mayoría de los dominicanos.
FERNANDO P. NINA BONILLA.






