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Por: Luis Fernández | Recientemente se dieron a conocer en
nuestro país, los resultados del informe
anual de las Naciones Unidas, “El Estado de
la Seguridad Alimentaria y la Nutrición en el
Mundo (SOFI 2026)”, dicho informe evalúa
el estado del hambre, la seguridad
alimentaria y la nutrición en el mundo, se
trata de una edición especial, para preparar
el seguimiento del Objetivo de Desarrollo
Sostenible 2 (Hambre Cero) tras la adopción
de la Agenda 2030.
Dicho informe es elaborado por la Organización de las Naciones
Unidas para la Alimentación y la Agricultura FAO, el Programa Mundial
de Alimentos PMA, el Fondo Internacional de Desarrollo Agricola
FIDA, la Organización Mundial de la Salud OMS y el Fondo de las
Naciones Unidas para la Infancia UNICEF, el informe tiene un carácter
mundial, recopilando y comparando datos de más de 190 países.
El informe sobre la República Dominicana es elaborado mediante la
información suministrada por instituciones gubernamentales, como la
Oficina Nacional de Estadísticas, el Banco Central, Ministerio de
Agricultura, Ministerio de Salud Pública, además estas fuentes son
integradas con bases de datos internacionales y con información de
otras agencias de las Naciones Unidas.
El SOFI trabaja con estimaciones estadísticas construidas a partir de
datos nacionales, encuestas, balances de alimentos y otros insumos
para producir indicadores comparables internacionalmente. Por ello,
el informe sirve principalmente para monitorear tendencias y evaluar
el progreso hacia las metas globales, más que para describir la
situación de cada hogar o individuo.
Con relación a nuestro país el informe de Naciones Unidas SOFI 2026,
conforme a lo expresado por el director general de la FAO, Qu
Dongyu,"La República Dominicana se ha movido por debajo del 2.5 %
del umbral de desnutrición y fuera del mapa del hambre", lo que ha
sido utilizado por el gobierno dominicano de una manera selectiva
para justificar el supuesto éxito de sus políticas alimentarias.
Al ver el informe de manera selectiva y política el gobierno ha
obviado y minimizado, otros indicadores del mismo documento que
evidencian desafíos importantes de seguridad alimentaria, acceso
económico a una dieta saludable y desigualdades sociales,
pretendiendo confundir proyectando la imagen de una República
Dominicana, que ha superado el problema del hambre.
Sin embargo, una lectura minuciosa del informe nos permite observar
una realidad más compleja y muy lejos de la visión del gobierno
actual, cuando el propio informe advierte que persisten importantes
desafíos relacionados con el poder adquisitivo de los hogares, que
cada vez es menor, por el alto costo de los alimentos y los bajos
salarios, la vulnerabilidad de determinados sectores sociales y el
acceso permanente a una alimentación adecuada.
La FAO ha reconocido un logro estadístico de que la República
Dominicana ha salido del mapa del Hambre, hecho en base a datos
estadísticos oficiales, pero no ha dicho que desaparecieron la
pobreza, la inseguridad alimentaria o todos los casos de personas que
pasan hambre, la propia FAO ha señalado en otras ocasiones que
alcanzar el objetivo de Hambre Cero requiere mantener políticas de
protección social, producción sostenible y acceso a alimentos
nutritivos para los grupos más vulnerables.
Entre las cosas que se pretenden ocultar está el dato que da el
informe de la inseguridad alimentaria que estima en un 41.3% de la
población, lo que significa que 4.7 millones de personas que
enfrentan dificultades para acceder de manera regular a alimentos
suficientes y nutritivos, lo que refleja problemas de acceso y calidad
de la alimentación y 1.9 millones experimenta situaciones más
severas, en las que los hogares pueden quedarse sin alimentos o
reducir drásticamente su consumo.
Es bueno que se entiendan los limites metodológicos del informe de
la FAO y Naciones Unidas, ya que no se realizan censos de personas
que pasan hambre, no mide directamente la pobreza, no concluye que
un país "ya no tiene hambre", solo porque un indicador mejore a nivel
estadístico, por ello, el informe sirve principalmente para monitorear
tendencias y evaluar el progreso hacia las metas globales, más que
para describir la situación de cada hogar o individuo.
Las informaciones oficiales contractan directamente con la realidad
nacional, la caída de la producción agropecuaria, la creciente
dependencia de las importaciones, la pérdida del poder adquisitivo de
la población el abandono del campo y el difícil acceso a una
alimentación adecuada, nutritiva y de calidad, variables todas que
reflejan la verdadera situación de la población dominicana.
En vez de utilizar este informe de Naciones Unidas (SOFI 2026) como
mecanismo de propaganda política gubernamental, debe ser un
instrumento de análisis y formulación de políticas públicas, no como
una única medida para concluir si un país "tiene" o "no tiene"
hambre, sino para orientar políticas que respondan a las necesidades
reales de la población y que permitan comprender la verdadera
dimensión de la seguridad alimentaria en la República Dominicana.





