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Por: Héctor Olivo | En un ejercicio de oposición responsable, el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) denunció el abandono que enfrenta la provincia Montecristi, el cual se expresa en la falta de agua potable, limitaciones en la atención hospitalaria, infraestructura educativa en deterioro, falta de continuidad en las obras públicas y un sector agropecuario en notorio abandono.
El esquema opositor del PLD lleva a su dirección a exigir al Gobierno que presente públicamente un Plan Integral de Recuperación y Desarrollo para Montecristi, porque la provincia no necesita que el Gobierno siga administrando sus problemas; necesita soluciones.
Al igual que Montecristi, los municipios y provincias del país languidecen bajo un gobierno que ha sustituido la buena gestión por una cadena de anuncios que no se cumplen y promesas de obras que nunca llegan.
Esto es lo que llevó a una cadena de protestas públicas, paros y otras manifestaciones solo en la semana en curso, expresando la inconformidad con el Gobierno.
Presentamos solo los hechos reseñados en los medios de comunicación: Navarrete produjo un paro de labores con sus residentes bloqueando vías, quemando neumáticos y destruyendo contadores eléctricos para exigir el asfaltado de calles, así como servicios de luz y agua potable.
Moca y San Víctor, de la provincia Espaillat, amanecieron el primer día de la semana paralizadas por un llamado a huelga organizado por los movimientos populares de la zona.
En La Canela, en Santiago, reclamaron la intervención de la carretera principal y la reparación de varios tramos de esa vía con visibles protestas.
Comunitarios de Sierra Prieta, en Santo Domingo Norte, realizaron protestas bloqueando el tránsito para reclamar la reparación de las calles y el restablecimiento del servicio eléctrico.
Empleados administrativos y contratistas del Ministerio de Educación realizaron un piquete frente a la edificación, reclamando atención a sus demandas.
A ritmo de cacerolazos, residentes de San Isidro realizaron una manifestación pacífica para exigir a las autoridades una solución a la inestabilidad del servicio eléctrico, el deterioro de las calles y la falta de seguridad ciudadana que, según denunciaron, afecta a la comunidad desde hace varios años.
Residentes del Ensanche 27 de Febrero, de San Francisco de Macorís, provincia Duarte, protestaron por la falta de agua potable y el colapso del sistema de alcantarillado en su comunidad.
Son solo muestras de un gran descontento popular en vísperas del sexto aniversario del ascenso al «Gobierno del cambio» que, en lugar de avanzar, hace caminar a República Dominicana como el cangrejo: para atrás.






