Absurdo planteamiento

Con solo unas horas de haberse divulgado un documento, suscrito por supuestos intelectuales y activistas sociales, un grupo de ellos reclamó que lo excluyeran de la lista o negaron su adhesión a sus planteamientos.

El documento solo fue publicado por medios de comunicación que tradicionalmente se han adheridos a absurdos planteamientos, que solo buscan notoriedad y parte del pastel publicitario que se reparte en el país.

A solo horas de haberse conocido encontró la repulsa de la opinión publica, cuando no la indiferencia mediática por lo irracional de sus planteamientos.

En editoriales, comentarios de radio y televisión y en las reacciones de congresistas, juristas y políticos miembros del PLD y de la oposición se ha generado un repudio total al irrazonable reclamo de un nuevo orden democrático y la renuncia del Presidente Danilo Medina.

Como bien se ha dicho es un planteamiento fuera de lugar, carente de asidero político y jurídico, demostrando así el perverso propósito de desestabilizar el sistema democrático y apostar al desorden institucional.

Vía el Consultor Jurídico del Poder Ejecutivo, el gobierno se ha encargado de responder apuntando sobre la estabilidad, la gobernabilidad y el funcionamiento de las instituciones en el país y recordando los procedimientos Constitucionales que rigen el cambio de gobierno.

Sin embargo ha sido la sociedad en general la que ha hecho resaltar el despropósito del escrito con fines propiamente exhibicionista.

Un documento repleto de inventivas y falacias que propicia que en República Dominicana se ponga en peligro la estabilidad de la nación y mucho menos se genere el caos y desorden.

Es la sociedad quien ha calificado el documento de aventura y absurdo. Es la opinión pública que ha advertido sobre la grave alteración de la institucionalidad democrática que se busca con ese despropósito colosal.

Con la publicación queda demostrado que el fin esencial de quienes organizan marchas y reclaman de manera hipócrita el fin de la impunidad es sustituir a un gobierno que llegó a esa posición de forma legitima con un gran apoyo popular, que a pesar de las manipulaciones y estrategias mediáticas, mantiene para desaire de los infortunados que se hacen llamar intelectuales o activistas sociales.