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Por: Héctor Olivo | El desastre en la gestión de gobierno del PRM —admitido por sus propios funcionarios, como el ministro de Administración Pública, quien reconoce que el Estado desconoce cuántos empleados públicos tiene— ha encontrado un respiro en los Juegos Centroamericanos y del Caribe que se celebran en la República Dominicana.
Un pueblo amante de los deportes ha inclinado su mirada hacia las competencias de diferentes disciplinas y se mantiene atento a la participación de la delegación criolla y al medallero general.
Se proyecta un sólido quinto lugar para la República Dominicana, aunque algunos países de la región le pisan los talones.
Es notorio el buen trato de la crónica deportiva hacia la organización de la justa y las inversiones en la construcción de obras. Reseñas y reportajes periodísticos resaltan aspectos positivos de la velada, obviando, por prudencia periodística, detalles que afectan la imagen de este “maravilloso montaje”.
Existe una percepción generalizada de «poco público» respaldando los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026, quizás por problemas logísticos como la falta de estacionamientos en las instalaciones y las múltiples limitaciones para llegar a las sedes.
Con la tradición de comprar la boleta a la entrada de los eventos —costumbre que ha ido cambiando con el desarrollo tecnológico—, la gente suele llegar a los recintos para adquirir sus entradas.
Sin embargo, en esta versión de los juegos, el interesado debe registrarse en una plataforma digital de venta de boletos; desde allí se autoriza el acceso, ya sea de forma gratuita o mediante una transacción financiera que, en muchos casos, se aproxima a los mil pesos.
Con la actual reducción del circulante y el alto costo de la vida, le resulta incómodo a un ciudadano pagar ese monto para presenciar una competencia.
Ha sido más que evidente el esfuerzo de analistas y comentaristas deportivos en la televisión y canales sociales por ocultar en sus descripciones la ausencia de público en competencias cuyas gradas pudieron abrirse al pueblo, lo que habría servido para estimular la práctica deportiva.
Al momento de publicar esta nota, redactada desde la perspectiva de un fiel seguidor y amante de los deportes, se cumple la primera semana de la ceremonia inaugural, lo que significa que restan pocos días para que concluyan los Juegos Centroamericanos y del Caribe 2026.
Ojalá que las autoridades se animen y abran las puertas de las instalaciones deportivas al público, con entrada libre para quienes quieran conocer una disciplina o aplaudir a un meritorio y esforzado atleta. ¡Anímense!





