Con cuchillito de palo

Getting your Trinity Audio player ready...

Por: Héctor Olivo | La canasta familiar promedio alcanzó en junio los RD$45,255.74, según las estadísticas del Banco Central, unos RD$328.44 más que en enero de este año, y ES$9,171.86 más que cuando inició la gestión del presidente de la República, Luis Abinader.

El párrafo anterior es la entrada de la noticia titulada “Canasta básica promedio alcanza los RD$45,255.74”, publicada en el Listín Diario del Lunes 15 de julio tanto en el formato impreso como digital.

Los economistas definen la Canasta Básica como las estadísticas que se fundamentan en informaciones provenientes de una encuesta a hogares sobre sus gastos de consumo, que permite identificar hábitos generales acerca de lo que se come en los hogares en función de sus ingresos disponibles.

En la nota del tradicional periódico dominicano se explica que el cálculo del costo de la canasta básica se realiza de grupos de hogares divididos en cinco quintiles, y de acuerdo a su nivel de gastos. Cada quintil presenta una estructura distinta en términos de la proporción del gasto que destinan los hogares a los diferentes grupos de bienes y servicios de la canasta familiar.

Hasta el mes de abril, las estadísticas de la Tesorería de la Seguridad Social muestran que el salario promedio cotizable era de RD$34,706.9 para los hombres y RD$34,498.3 para las mujeres, que desnudan la gran brecha de los ingresos con el costo para sustentar un hogar.

El déficit entre los ingresos y el costo de la canasta familiar es evidente en el sector formal, como se aprecia en la información citada, aunque en el sector informal la brecha es superior.

Los recientes informes del Banco Central han reportado aumentos de precios verificados en bienes alimenticios como pollo fresco, arroz, ajíes, cebollas, gandules, plátanos y guineos verdes, entre otros, aunque las autoridades del sector agropecuario lo niegan, como sucede con el pollo.

Los vendedores de pollo reportan desabastecimiento y alza del solicitado alimento, que las autoridades niegan o atribuyen el alza a la especulación.

Como se expresa en el bolero en el Gobierno del PRM nos están matando a plazos o con cuchillito de palo, como se decía antes.