Condena al vandalismo y al terrorismo

El sábado último los medios masivos de comunicación colocaron en primeros espacios la noticia procedente de Caracas, Venezuela en la que se destacaba la frustrada maniobra de magnicidio contra el presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro.

Los primeros despachos informaron que el Presidente, Nicolás Maduro, resultó ileso la tarde del sábado de un atentado con explosivos durante el acto por el aniversario 81 de la Guardia Nacional Bolivariana, con escenario en la avenida Bolívar de allí.

Desde el principio se confirmó que todas las evidencias llevaron  a afirmar y denunciar  que se trató de un atentado contra la vida del jefe de Estado.

Las averiguaciones posteriores establecieron con claridad que los estallidos correspondieron a artefactos voladores de tipo drón con cargas explosivas, los cuales detonaron en la cercanía de la tarima presidencial y en algunas zonas del desfile.

Lo que se buscaba era una verdadera masacre. La operación era sobrevolar dos  drones cargados con C4, un detonante de uso bélico,  uno de los explosivos más fuertes  después del TNT, con  el objetivo de hacer volar el  palco presidencial en donde se encontraba el jefe del Estado

Soldados francotiradores de la guardia de honor derribaron los drones antes de llegar al objetivo, aun así se registraron soldados heridos por la explosión.

El hecho repugnante ha encontrado la condena de los países de la región y del mundo, porque no se concibe, como decimos en buen dominicano,  a estas alturas del juego, que se recurra a acciones de esta naturaleza por diferencias políticas.

La Voz del PLD repudia la intentona  contra el presidente de la República  de Venezuela, Nicolás Maduro.

Expresamos  nuestra  enérgica condena al atentado en Caracas e invitamos a sus autores y opositores al gobierno del hermano país evitar acciones de terror como la denunciada porque  seria llevar mas dolor y tristeza en donde dicen, predominan los malos tratos.

Lo que se intentó es un acto de alta criminalidad que rechazamos y condenamos