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El clima de guerra e inestabilidad que se vive en Medio Oriente convoca a la celebración de
una cumbre de alto nivel entre las tres principales potencias del sistema internacional:
Estados Unidos, Rusia y China. Este encuentro podría constituir un mecanismo decisivo
para superar la guerra entre Irán, Israel y Estados Unidos, contener la escalada de los
principales conflictos contemporáneos y avanzar hacia esquemas sostenibles de
pacificación.
El ex embajador en Rusia José Manuel Castillo Betances, hablando en nombre de la
Organización Internacional de Embajadores por la Paz (OIEP) explicó que, en la coyuntura
actual, la necesidad de una cumbre entre Donald Trump, Vladimir Putin y Xi Jinping
adquiere particular urgencia ante la simultaneidad e interconexión de crisis que
incrementan el riesgo de una confrontación de alcance global.
Argumentó el diplomático que la dinámica de confrontación entre Estados Unidos, Israel e
Irán ha generado un entorno de alta volatilidad en Medio Oriente, con un saldo significativo
de víctimas, desplazamientos forzados y destrucción de infraestructura crítica. Asimismo,
consideró que el cierre o restricción del Estrecho de Ormuz, punto neurálgico del comercio
energético mundial, produce un impacto sistémico que afecta el suministro de energía,
insumos y alimentos, causando estragos y hambre en diversas regiones del planeta.
Sostuvo que la indiferencia no es una opción en este crítico momento, especialmente para
las pequeñas economías dependientes del consumo de hidrocarburos. En ese sentido,
consideró que las Naciones Unidas deben asumir un papel más proactivo en la búsqueda de
soluciones concretas, ya que el bloqueo de navegación en esta vía estratégica ha provocado
severas disrupciones en los mercados internacionales, elevando los precios de la energía y
generando efectos inflacionarios en cadena, particularmente en alimentos y bienes
esenciales.
A juicio del diplomático latinoamericano, esta crisis de suministro agrava la inseguridad
alimentaria en regiones vulnerables y profundiza las desigualdades económicas a escala
global, por lo que la denominada Cumbre de los Tres Grandes podría representar una
respuesta efectiva frente a esta y otras guerras.
Indicó además que, en una segunda etapa de la cumbre, debería abordarse el fin de otros
conflictos internacionales, entre ellos la guerra en Ucrania, que además de miles de
víctimas ha alterado los mercados internacionales de granos y fertilizantes, afectando
directamente a países dependientes de estas importaciones, especialmente en África, Medio
Oriente y en Latinoamérica el Caribe.
De igual manera, señaló que la guerra en Yemen continúa siendo una de las crisis
humanitarias más graves del mundo, con más de 377 mil fallecidos como consecuencia
directa e indirecta del conflicto. Añadió que la situación en Sudán evidencia la fragilidad de
los sistemas estatales en contextos de violencia prolongada, caracterizados por elevados
niveles de desplazamiento interno y colapso institucional.
En este contexto de crisis paralelas, Castillo Betances consideró que la articulación de una
agenda común entre Estados Unidos, Rusia y China, propuesta formulada desde junio
2025, constituye una condición necesaria para la gestión efectiva de estos conflictos.
Afirmó que dichas potencias concentran no solo capacidades militares, sino también
herramientas diplomáticas, económicas y tecnológicas imprescindibles para impulsar
procesos de desescalada, facilitar negociaciones y garantizar acuerdos verificables.
Finalmente, el presidente de la OIEP expresó que la propuesta de una cumbre entre Donald
Trump, Vladimir Putin y Xi Jinping toma como referencia histórica el proceso de paz en
Centroamérica, donde la decisión de los presidentes de sostener encuentros privados, sin la
participación de terceros, asesores externos ni operadores políticos vinculados a intereses
ajenos a la paz regional, fue determinante para el éxito de aquellas negociaciones.





