La primera conclusión de importancia del informe del FMI, correspondiente a la Consulta del Artículo IV para República Dominicana del 2017. es que “la economía dominicana ha crecido en promedio a 7.0% desde 2014, superando a la mayoría de las economías emergentes y a todos los países de las Américas”. Consistente con lo expresado por el Banco Central de la República Dominicana (BCRD) en sus distintos reportes económicos, este dinamismo estuvo influenciado por el choque positivo de oferta asociado a los bajos precios del petróleo, el dinamismo de la inversión pública y privada y la recuperación de Estados Unidos de América (EUA), su principal socio comercial.
El alto crecimiento, estuvo acompañado de una inflación por debajo de la meta establecida por el BCRD de 4% ± 1%, al tiempo que se fortalecieron los fundamentos macroeconómicos a través de menores déficits fiscales y de Cuenta Corriente. Este buen desempeño se apoyó en un sistema bancario fuerte y políticas macroeconómicas estables, que contribuyeron a reducir el desempleo, la pobreza y la desigualdad. De forma particular, se señala en el referido informe que el empleo se ha incrementado en 10% durante los últimos tres años, siendo la mayor parte de este aumento en el sector formal, mientras la tasa de desempleo abierto se redujo de un máximo de 7.1% a 5.2% en octubre 2016.
Por el lado de la política fiscal, el informe indica que la posición fiscal subyacente, que aísla los efectos del ciclo económico sobre el balance del Sector Público Financiero (SPNF), mejoró en 2016, a pesar de incrementos en el gasto social y en el gasto energético. Entienden como acertados los esfuerzos de las autoridades dominicanas por mejorar las gestiones administrativas tributarias, así como por incorporar a las finanzas públicas en el mediano plazo elementos de responsabilidad fiscal.
En términos generales, los resultados del diagnóstico comprehensivo del equipo técnico del FMI son positivos y resaltan el buen desempeño macroeconómico de la República Dominicana en los últimos años. Indudablemente que, en un contexto complejo, la economía dominicana enfrenta retos importantes y sus recomendaciones son altamente valiosas como hojas de ruta para el diseño de las políticas económicas que faciliten un crecimiento económico sostenible, que se pueda traducir en mejoras continuas a la calidad de vida de los dominicanos a través de la reducción de la pobreza y la desigualdad.





