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Por: Héctor Olivo | Miércoles 31 y jueves 1 enero he recibido con agrado cientos de mensajes de felicitación con motivo del inicio del nuevo 2026, que agradecemos con sinceridad en razón de los esperanzadores de los escritos expresados en textos, nota de voz, correos electrónicos y diseños gráficos con la simbología del inicio de año.
La procedencia de estos mensajes proviene de familiares, amigos, relacionados, pero sobre todo de dirigentes del Partido de la Liberación Dominicana, con quienes comparto militancia partidaria.
Todos cargados de bienaventuranza y optimismo, siguiendo la tradición al inicio de cada año, impulsados por la sensación de superar los inconvenientes y tropiezos del periodo que concluyó y esperanzados en un futuro mejor, la renovación de propósitos y la motivación para cambiar hábitos
Desgraciadamente en nuestro país los buenos deseos se mezclan con incertidumbre por lo tormentoso del periodo pasado y la indiferencia gubernamental para hacer frente a los retos reales del país.
Ha sido una gestión que lleva cinco años, avanzando hacia seis, en los que la propaganda ha sido su norte, saturando medios y redes sociales de anuncios vacíos y socavando la opinión pública con el mayor gasto publicitario que haya tenido gobierno alguno.
Los mensajes cargados de optimismo ofrecen aliento para superar un año trágico con el registro del desplome del techo de la principal discoteca del país, dejando un saldo 236 fallecidos, ese suceso en una empresa privada se replicó en el gobierno con el desplome de un puente en la provincia Monte Plata y el colapso de un gigantesco tanque de almacenamiento de agua en San Pedro de Macorís y cerrando diciembre con el estallido de una tubería en el municipio de Sabana Iglesia, que dejó sin agua potable en plena celebración navideña a Santiago y Moca
Lo trágico del 2025 se manifiesta también en los precios de la comida, fruto de la caída de la producción agropecuaria, también con el abandono de los hospitales y la inoperancia de las farmacias del pueblo y la quiebra del Seguro Nacional de Salud, el seguro de los pobres.
Los servicios y las instituciones en República Dominicana se derrumbaron, presentando un gobierno a la deriva, que camina como los borrachos zigzagueantes.
Tan expresivos mensajes nos anima a doblar los esfuerzos para evitar que el país continúe por el derrotero del fracaso y que los desaciertos profundicen las penurias de los ciudadanos y ciudadanas.






