El Partido de la Liberación Dominicana tiene que rescatar la comunicación directa entre sus estructuras y dirigencia. Se ha perdido la orientación orgánica y con ello la calidad de sus miembros dirigentes.

La reflexión es de la compañera Gregoria Rosario de Jesús, vicepresidenta del Comité Intermedio Capitán Máximo Cabral B, de la barriada de San Carlos, en la ciudad capital, quien también en su condición de subsecretaria y fundadora de la Secretaría de la Mujer del PLD participa del conversatorio con el equipo de redacción de Vanguardia del Pueblo.

Fue un diálogo ameno, en el que se recordaron grandes momentos en la vida del Partido y su presencia y la de su hija, en aquellos lejanos y memorables tiempos una niña inquieta que correteaba en la Casa Nacional, en donde se produjo la entrevista.

Gregoria era la preferida del Profesor Juan Bosch para preparar los alimentos cuando el PLD realizaba grandes asambleas y reuniones amplias en la etapa de su formación y consolidación como fuerza política.

“Nos enteramos de las cosas del Partido por los medios de comunicación, cosa a la que don Juan siempre se opuso”, dice nuestra entrevistada, planteando rescatar la línea de mando. “De arriba hacia abajo y de abajo hacia arriba”.

Sus orígenes en el PLD

Nos dice que llega al Partido de la Liberación Dominicana luego de una militancia en los partidos de izquierda, por intermedio de la fenecida Gladys Gutiérrez, a quien le unía una relación de sincera amistad desde los momentos que ella buscaba a su esposo desaparecido, Henry Segarra.

El último de sus hijos, Flavio, creció con la ayuda de Gregoria, dados los múltiples inconvenientes vividos por Gladys en la época de los doce años de Joaquín Balaguer.

“En 1976, en los inicios del PLD, Gladys Gutiérrez me invitó a pertenecer a un Círculo de Estudio. No sabía de qué se trataba, pero la confianza que le tenía y la simpatía con el Profesor Juan Bosch me llevaron a darle una respuesta afirmativa”, comentó.

Con Gladys llegó al Comité Intermedio Capitán Máximo Cabral en San Carlos, donde, en condición de circulista, perteneció al mismo Comité de Base al que pertenecía el hoy presidente de la República, compañero Danilo Medina.

Recuerda otros dirigentes de ese tiempo en el Intermedio sancarleño: Nazario Pérez, Laureano Guerrero, Marino Castillo Lacay, Julián Elsevif, José María Sosa, Emigdio Sosa, Alejandrina Germán, Danilo Díaz y otros, entre los que cita a Héctor Olivo, quien participaba del conversatorio de Vanguardia del Pueblo con Gregoria Rosario.

“Mencioné algunos del Comité de Base número tres y otros que estaban en el Comité Intermedio. Era un momento muy bonito. Todos nos tratábamos como hermanos”, recuerda con nostalgia.

Surge la Secretaría de laMujer del PLD

Revela que empezó a trabajar  con Gladys Gutiérrez en la organización de las mujeres del Partido en un órgano de trabajo al que con el tiempo se le dio la categoría de Secretaría.

Dice que el Profesor Juan Bosch apadrinó ese nuevo órgano, porque tenía un matiz diferente a lo que se llamaba la rama femenina de entidades sociales y partidos políticos.

“Hicimos una secretaría para tratar el tema de género, no buscando privilegios ni trato preferencial”, precisa Gregoria Rosario, recordando otra hermosa etapa que le ha tocado vivir en el PLD, la que sitúa en 1995, tiempo en el que le correspondió viajar a las provincias a organizar las mujeres peledeístas.

Se entendió la importancia del trabajo femenino y se autorizó el funcionamiento de la Secretaría para abordar el tema relativo a la mujer.

Recuerda que en principio se hizo un núcleo dirigencial con treinta y dos compañeras.

Fundó con Gladys la Secretaría y desde ese entonces ostenta la posición de subsecretaria.

Presencia en la Casa Nacional

Junto a su compromiso en el Comité Intermedio, Gregoria prestaba servicio en la Casa Nacional del PLD como recepcionista y en labor de auxilio de todo lo que se requería, desde la limpieza, organización de las oficinas hasta labor de secretaria y asistente de diferentes secretarías.

“Aquí creció mi hija. Correteando estos patios internos”. Hacía alusión a Tania Santana, quien asistió también a la entrevista y su hija Ashly Aponte. Madre, hija y nieta, de factura peledeísta.

Refiere que en las grandes asambleas que organizaba el Partido en su formación, realizaba una labor de auxilio encomiable. “Era quien les preparaba los alimentos a los compañeros que venían a la Casa Nacional a participar de asambleas y encuentros políticos especiales”, comentó.

Nos dice que era un trabajo que el Profesor Juan Bosch recomendaba siempre que se le asignara.

“Yo cocinaba en el patio de mi casa y traía las raciones preparadas en envases plásticos para el consumo en el lugar de la asamblea”, refiere nuestra entrevistada, precisando que cuando el número de participantes pasaba de 500 personas, se iba a otros lugares más especializados en servir comidas en grandes cantidades.

Sobre esto dice que además de estar atenta a la calidad e higiene de la comida debía seguir al pie de la letra los elementos de control del gasto. “Tenía que hacer un presupuesto, en base al cual se me entregaba un dinero y después tenía que rendir un informe del mínimo centavo gastado. Solo el amor al Partido me llevaba a desarrollar esa compleja tarea, porque no se obtenía beneficio alguno, además los recursos eran muy limitados”, recuerda.

Gregoria conserva un caldero enorme, que estima debe rondar los 70 años porque, presume, pertenecía a los habitantes originarios de la casa del sector de Gazcue en donde funciona la sede nacional del PLD y que antes fuera del PRD.

“Estaba en el sótano de esta casa”, dijo para agregar a seguidas que en ese envase se pueden cocinar unas cincuenta libras de arroz.

Relación con Juan Bosch

Gregoria Rosario confiesa que en muchas etapas estuvo cerca del Profesor Juan Bosch, de quien recibió afectos. “Era él quien señalaba que debía ser yo la encargada de preparar las comidas para los eventos partidarios”.

Reveló que en más de una ocasión don Juan almorzó de la comida preparada por ella, pero apunta que era una persona muy frugal, que apenas hacía una comida ya avanzada la tarde, lo que facilitaba un desayuno que alternaba con víveres o cereales.

Predominó en él su humanidad. Veía primero a la persona y después lo que esa persona podía dar.

Trae a colación un momento en una feria del libro en la que atendiendo el pabellón con sus obras, el Profesor Juan Bosch llegó, “cargó a mi hija Tanía, con uno o dos años de nacida, y notó que tenía fiebre.

“Pero debemos atender la niña”, me dijo casi de regaño. Se retiró y en breve tiempo envió un compañero que me llevó a la farmacia y compramos las medicinas con lo que la niña superó la calentura”.

Precisa que es ahí donde estriba la grandeza del Profesor Juan Bosch, una gran personalidad con un comportamiento respetuoso y en extremo humilde.

Nos dice que es por eso por lo que ve al PLD como su familia. “Yo he estado más tiempo en el PLD que lo que he vivido con mi familia. Por eso, precisamente, he dicho que el PLD es mi familia”.

Cercanía con los dirigentes

Recuerda que fue candidata a diputada en las elecciones de 1990, en las que la colocaron –dice con sinceridad– para rellenar; sin embargo, confiesa que  pese a esa circunstancia se siente en extremo orgullosa, por haber estado en una boleta electoral encabezada  por el Profesor Juan Bosch.

Es en este punto en el que manifiesta con orgullo que es amiga del presidente Danilo Medina, con quien estuvo  en un Comité de Base.

Lo vi subir escalones como profesional y como político, y a pesar de tener mucho que no le ve puede decir con propiedad que es un hermano.

“Venimos de abajo, por tanto verlo dirigir con acierto la nación es motivo de satisfacción. Tengo que verlo para darle un abrazo fuerte a un hermano que se quiere, se admira y se respeta”, dijo.

Por igual tiene excelentes relaciones con el expresidente Leonel Fernández, quien la distingue siempre con cariño y respeto.

“Es él quien me dice: He aquí las hijas y nietas del PLD”, expresa la compañera Gregoria Rosario con su rostro siempre sonriente y con una vocación de servicio insuperable.

Reflexión Final

Despide la conversación invitando a que se reflexione sobre la necesidad de que el Partido se reencuentre.

Manifiesta que se ha perdido la solidaridad, ese compañerismo romántico, la línea de mando y la formación del dirigente.

Ha estado de acuerdo con la apertura, pero considera que la misma debió reglamentarse para que la calidad no fuera afectada por la cantidad.

“Juan Bosch decía siempre que se formaban los hombres y mujeres para dirigir, pero que no todos podían hacerlo”.

Considera que debe especializarse un grupo de dirigentes para que se dediquen solo al Partido, y evitar de ese modo que la calidad se siga perdiendo.

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