El anunciado eclipse convirtió en brecheros a millones de personas en el mundo. Grandes concentraciones humanas a campo abierto para ver el fenómeno. En su gran mayoría con los famosos espejuelos que recomendaron para evitar los daños en la retina. Se sabía que en el país el fenómeno sería parcial y la gente se aglomeró por mucho en la Plaza de la Cultura en la Capital y en el monumento de Santiago y en otras plazas públicas. Se constituyó en un motivo para la chercha y el relajo. En la capital el agua dañó la fiesta. Nubes por doquier y una intensa lluvia a la hora del fenómeno astral. La lluvia daño la fiesta del eclipse solar. A esperar al otro.


