Clausurada la Feria Internacional del Libro, no se le puede regatear el éxito alcanzado. Quizás no se pueda exhibir un alto volumen de ventas, pero la verdad que movilizó mucha gente, las que volvieron a tener contacto con la Ciudad Colonial. Lo ideal hubiera sido que la gente comprara libros para leerlos, pero recuerden la tendencia a lo digital de los tiempos actuales, que los organizadores de la feria tienen que poner en agenda. Siempre en las ferias se encuentran buenas obras aunque sea para satisfacer curiosidades o historia de amor y desamor


