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Por: Luis García | República Dominicana, faltando aún seis fechas para que concluyan los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe de Santo Domingo 2026, apunta a superar sus expectativas en términos de organización y de competición en el certamen deportivo regional.
Respecto a la participación de los atletas dominicanos, la prensa dominicana ha descrito algunas de las aristas relevantes, en particular los nacionalizados o de ascendencia mixta, como los casos de la clavadista Victoria Garza; la tenista Ana Zamburek Marte; las gimnastas Sofía Díaz, Dami Dash, Melissa Fernández y Ana Liz Pérez; las softbolistas Divina Checo y Atalyia Rijo; el luchador Christopher Foca, y la judoca Esmeralda Damiano Guerrero. La mayoría de esos atletas contribuyó al buen posicionamiento del país en el medallero.
Garza, clavadista de origen mexicano nacionalizada dominicana, ganó medalla de plata en plataforma de 10 metros; Zamburek Marte, tenista con padre de origen checo y madre dominicana, ganadora de bronce en sencillos; los hermanos Robert, Andrea, Paolo y Francesca Pigozzi, de ascendencia italiana, hicieron historia conquistando 10 de las 12 medallas de la selección nacional de esquí acuático, incluidas las tres de oro; Damiano Guerrero, nacida en Suiza, hija de padre italiano y madre dominicana, alcanzó la medalla de oro en la categoría de los 70 kilogramos del judo centroamericano; mientras que Foca, de padre estadounidense y madre dominicana, conquistó ese metal en la categoría de 86 kilogramos de la lucha estilo libre.
En tanto que la sensación mediática de los Juegos Centroamericanos y del Caribe, Divina Checo, junto a la potente bateadora Atalyia Rijo, y otras deportistas, formaron parte talento de la diáspora dominicana radicada en diferentes ciudades de Estados Unidos que aportó a la obtención de la medalla de bronce del softbol femenino.
Uno de los acontecimientos más significativos, sin embargo, lo ha escenificado la jovencita Jianna Amores, nadadora dominicana de apenas 15 años que obtuvo medallas de plata en 50 metros mariposa y el bronce en los 100 metros de ese estilo, respectivamente. Un verdadero prodigio en un deporte en el que República Dominicana registra un marcado rezago respecto a buena parte de las naciones que conforman Centroamérica y el Caribe. Puerto Rico, por ejemplo, ha mantenido una supremacía histórica en ese renglón deportivo, y ni hablar de México.
Ese talento de Amores emerge con un potencial enorme para agotar, por lo menos, dos ciclos olímpicos y convertirse en una genuina representante no sólo de República Dominicana, sino de América Latina, al estilo de lo que hizo la costarricense Sylvia Poll, quien ganó la primera medalla olímpica para su país y Centroamérica, una presea de plata en los 200 metros libres en los Juegos Olímpicos de Seúl 1988. Además, este éxito abrió el camino para que su hermana menor, Claudia, alcanzara el oro en Atlanta 1996.
La hazaña de la dominicana podría servir de emulación para convertir la natación, deporte generador de un alto número de medallas olímpicas, en una de los preferidos de la juventud, sobre todo ahora que contamos con un moderno complejo acuático, cuya inversión fue de alrededor RD$1,200 millones, el cual cuenta con la certificación de World Aquatics. Dispone de una piscina olímpica de competición, una de calentamiento/práctica, una de recreación y otra especializada para clavados con una nueva torre de salto espacio para cerca de 2,000 espectadores, climatización artificial única en la región y de otras tecnologías.
¡Enhorabuena para Jianna Amores y su ejemplo para la juventud dominicana!





