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Por: Carlos Rodríguez | En un intento por aparentar cercanía y transparencia, el gobierno de Luis Abinader ha decidido reemplazar las tradicionales ruedas de prensa semanales por un nuevo formato de reuniones internas con ministros y funcionarios. Sin embargo, esta estrategia parece más una cortina de humo que una verdadera intención de rendir cuentas a la ciudadanía. En lugar de facilitar un espacio abierto para el diálogo y la fiscalización, el mandatario opta por un mecanismo que oculta la realidad del desempeño gubernamental, concentrando la información en reuniones cerradas que pocos conocen y menos entienden. La transparencia, que debería ser un pilar de la democracia, se reduce a una estrategia de control comunicacional.
La historia de Juan Bosch, quien en sus años de liderazgo insistía en la importancia de la comunicación clara y honesta con el pueblo, resulta un contraste irónico con la actual gestión. Bosch, en sus discursos, siempre buscaba explicar con sencillez y transparencia las decisiones del gobierno, comprendiendo que la confianza se construye con hechos visibles y palabras sinceras. La anécdota de cuando Bosch se enfrentó a un momento difícil en su mandato, y en lugar de esconder la realidad, salió a la calle a dialogar directamente con la gente, refleja una diferencia sustancial con la estrategia actual. La política de Abinader parece más enfocada en apagar fuegos internos que en abordar los graves problemas nacionales con transparencia y diálogo abierto.
Lejos de ser un mecanismo de rendición de cuentas, las reuniones semanales del presidente parecen más un intento de distraer a la población ante los múltiples frentes que enfrenta su gestión. La ciudadanía, cansada de promesas incumplidas y de una comunicación que se limita a notas de prensa y discursos vacíos, requiere acciones concretas y una comunicación veraz. La historia nos recuerda que los líderes que verdaderamente dejan huella son aquellos que enfrentan la verdad con honestidad, no los que buscan esconderla tras reuniones cerradas y estrategias de control de la narrativa. La verdadera prueba del gobierno será si logra dejar atrás las cortinas de humo y asume su responsabilidad frente a los problemas del país.






