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Por: Héctor Olivo | En los cinco años cumplidos del Gobierno del PRM se ha impuesto como una nota característica el recurrir al ministerio público como brazo político que orquesta campañas de descrédito contra el Partido de la Liberación Dominicana y exfuncionarios del gobierno peledeísta.
Desde los primeros meses recurrieron al esquema de la judicialización de la política (lawfare), caracterizado por el uso ilegítimo de mecanismos judiciales con fines políticos, descalificar a oponentes o debilitar adversarios.
Se insiste en reemplazar los procesos democráticos por acciones judiciales que lleven a la persecución de oponentes políticos.
Al dar a conocer desde la jefatura del Ministerio Público un acuerdo, amparado en el criterio de oportunidad, mediante el cual un ciudadano, dedicado a los negocios, acepta su responsabilidad penal y cede unos 3,000 millones de pesos, se deja ver el refajo de la manipulación política.
La estrategia de presentar ahora este caso ha devenido en el efecto boomerang, es decir que el caso retorna a quien lo lanza, como ha sucedido con una gran parte de la opinión pública, que ha criticado el acuerdo
Se trata de un acuerdo realizado varios meses atrás y se da a conocer justo en el momento en que el gobierno del PRM va en caída libre, con un gran descontento popular a causa de desaciertos e incumplimientos de promesas.
La ciudadanía está angustiada con apagones, comida cara, inseguridad, desempleo, desplome de los servicios, con una economía en franco declive, como se manifiesta en las estadísticas macroeconómicas del propio gobierno. Ante esa situación lo que el país necesita es solución, no cuentos ni metedera de miedo con anuncios como el de «ahí viene el cuco», con un ministerio público debajo de una sábana blanca y con amenazas de sometimientos abultados para afectar reputaciones.
Ha quedado claro que nada ni nadie distraerá al PLD del compromiso asumido con su pueblo de trabajar para cambiar la situación de penuria y carencia a que lo ha sometido el gobierno del Presidente Abinader y el PRM por un estado de bienestar, progreso y tranquilidad, como se vivió en los ocho años del Presidente Danilo Medina.






