El rostro de Guarionex Sánchez es bastante conocido en el Partido de la Liberación Dominicana, sobre todo en Nueva York, donde milita desde el año 1985, cuando llegó a la gran urbe, procedente del Ensanche Ozama, en la ciudad capital dominicana. Se formó políticamente en el Comité Intermedio Juan Pablo Duarte.
Guarionex, muy joven, alternaba los estudios con la profesión de técnico electrónico. Daba mantenimiento a estaciones de radio junto al maestro Andrés Infante, quien le sirvió de gran escuela, como lo fue también el PLD.
En el Comité Intermedio Juan Pablo Duarte, en la vieja capital, pasó por la etapa de circulista hasta llegar a miembro con la experiencia vivida de tener una gran cantidad de lectores de Vanguardia del Pueblo, cotizantes y con varios años estudiando los folletos de formación política. Había sido probado, además, con los trabajos políticos asignados.
Estar en la Casa Nacional del PLD, en donde conversó con el equipo de redacción de la Secretaría de Comunicaciones y Vanguardia del Pueblo le recuerda aquellas noches de servicio allí. Desde el Intermedio se enviaba una comisión a vigilar y cuidar la sede nacional del Partido, con la encomienda de que al entregarla a los supervisores a las siete de la mañana, del siguiente día, todo estuviera limpio y en orden, como sucedía.
“El traslado mío como miembro del Partido llegó primero a Nueva York que mi presencia allí en 1985”, nos dice para comentarnos que en esos tiempos dirigía el Partido el fenecido Jaime Vargas, cuyo nombre honra hoy el Comité Seccional.
Quien tenía la responsabilidad de administrar el Partido allí era Jaime Vargas hijo, con quien nos dice cultivó una relación de hermandad y compañerismo.
Afirma que su trayectoria como dirigente clubístico en la otrora Zona Oriental de la capital, comunitario en juntas de vecinos y su condición de miembro del PLD hicieron que le vieran como una primera columna cuando llegó a Nueva York, con mucha disposición al trabajo.
De ese tiempo recuerda también a Julio Sterling, Manuel Brito, Luis y Raúl Hernández. Dice que los Comités Intermedios eran solo cuatro.
“A muchos de esos, que ahora son dirigentes, me correspondió llevarlos a la categoría de miembros”, refiere Guarionex Sánchez, recordando la rigurosidad de las evaluaciones a los circulistas para llegar a categoría de miembro, la jerarquía máxima en el PLD.
Al trabajo de militante de Guarionex se le suma la condición de gran anfitrión y de apoyo al migrante. Son muchos los dirigentes del PLD a los que auxilió cuando llegaron a Nueva York y a los que orientó sobre el funcionamiento de la gran ciudad.
También era parte de la comitiva que recibía las delegaciones de la dirección política cuando llegaban a Nueva York a realizar determinado trabajo.
“Cuando don Juan iba yo estaba en el equipo de la seguridad que el Partido designada para brindarle asistencia”, dijo, como también le tocó esas tareas con el hoy presidente Danilo Medina y Leonel Fernández, presidente del Partido, en su calidad de dirigentes de la organización.
El Lora Fernández C-1
En la multiplicación de los Comités Intermedios de Nueva York le correspondió a Guarionex Sánchez, quien era el presidente del Intermedio madre, ser el presidente del Comité Intermedio Lora Fernández C, organismo que se honra con el nombre del comandante constitucionalista coronel Juan María Lora Fernández, héroe de la Revolución de Abril de 1965.
El Lora Fernández es un Intermedio que se reúne cada quince días y tiene un grupo de dirigentes con experiencia en el trabajo político y electoral. “Saben dónde están los dominicanos y dominicanas cedulados”, comenta.
Manifiesta que, encantado, participa en la tertulia que cada semana realiza el Comité Intermedio Lora Fernández D 3 al igual que otros miembros del organismo que preside, porque entienden que el político tiene que nutrirse de los elementos teóricos y eso mantiene vigente la teoría boschista.
Considera que en el caso de Nueva York los miembros del PLD tienen que entrar en contacto más directo con la comunidad y explicar lo que se está haciendo desde el gobierno, porque en verdad “nos hemos dejado subestimar de la oposición”, se quejó Sánchez, invitando a sus compañeros a concentrarse en defender el Partido como cuerpo y no las individualidades.
Explicó que como han cambiado los tiempos ya los organismos no se pueden reunir en el local, quizás por la distancia, pero en el caso del Intermedio que preside lo hace en apartamentos y casas de sus miembros.
“El PLD tiene que hacer una mayor labor con la comunidad en Nueva York. Debemos superar esa disgregación que nos afecta como institución”, adujo.
¿Y la relación del Partido con el gobierno en Nueva York?, se le preguntó, a lo que respondió: “Eso está en el suelo”. Considera que tiene que levantarse y el gobierno tiene que acercarse más al Partido.
A modo de ejemplo refiere que las autoridades que están allí no conocen a nadie ni reciben a nadie. “No se tiene una conexión”, lamenta.
Cree en su partido y en sus dirigentes, sugiriendo que en la organización tiene que producirse una revisión para retomar prácticas que se han perdido y que hacen falta.
Es que debemos adaptarnos a los tiempos de ahora. “Es como la música, que ha cambiado, y para llegar a las nuevas generaciones tenemos que tocarles la música que esos jóvenes prefieren”, apuntó.
“Tenemos que revisarnos” comentó para agregar que esa revisión debe ser sincera.
Cercanía con Juan Bosch
“Yo compartía con el profesor Juan Bosch”, fue la respuesta que dio al preguntársele sobre una fotografía del líder histórico del PLD sentado en su casa en una mecedora.
“Porque no me gusta hablar mucho no hago alardes de esa relación, pero el Partido en Nueva York me responsabilizaba de llevar recursos para el funcionamiento de la organización y era quien le hacía entrega de dichos recursos”, comentó.
Refirió que don Juan siempre le encargaba que le llevara golosinas, cometido que cumplía cabalmente.
“Me decía tráeme las mentas y entrégamelas”, revela, opinando que parece que a don Juan ya le habían restringido el consumo de dulces.
Expresa que conserva una edición de Composición social dominicana con su autógrafo, firmada con unas manos temblorosas, la que conserva como un gran tesoro.
Dijo que cada vez que venía al país lo recibía con mucho agrado y le distinguía.
“Ese trato con Juan Bosch, esa militancia en el PLD, nos humanizó. Siento más amor por mi pueblo por esa cercanía con ese ser extraordinario y por sus enseñanzas, por lo que doy las gracias”.





