La unidad del Partido de la Liberación Dominicana ha sido motivo de preocupación de amigos y relacionados, quienes sorprendidos vienen manifestando esas inquietudes en círculos sociales, en comparecencias públicas y los que tienen facilidades, en los medios de comunicación y las llamadas redes sociales.
Si la unidad interna no se preserva, va a ser difícil conservar el poder más allá de 2020, son de los razonamientos utilizados, adelantándose que seria lastimoso que se pierdan tantos logros y conquistas.
La dirección partidaria tiene que poner oídos en esos comentarios y preocupaciones y proseguir con los planes de relanzamiento orgánico para adaptar el Partido a los tiempos actuales y prepararnos para los nuevos compromisos.
El PLD ha guiado dos gestiones de gobierno, una con el compañero Leonel Fernández y la actual con el compañero Danilo Medina, que han preservado el crecimiento con estabilidad, han fortalecido la confianza de los agentes económicos. La pobreza y el desempleo se han disminuido a niveles inferiores a la crisis de 2003.
Se avanza cumpliendo metas y compromisos; de manera responsable se da seguimiento a los mismos, lo que permite presentar estadísticas envidiables en el plano económico, salud, educación, seguridad alimentaria y apertura y respeto institucional.
Un reconocido articulista, advertía en un trabajo publicado, que lo peor es que pueda agrietarse la unidad del PLD y que comiencen a aflorar los apetitos individuales y las candidaturas a destiempo.
Otro de esos opinantes, que hacemos reserva de su nombre, escribía que el partido que sostiene al gobierno “está algo fragmentado”
Es así como se está viendo al Partido de a Liberación Dominicana desde algunos sectores que observan la situación con objetividad, quizás preocupados por la agresividad mostrada por provocadores profesionales en mezcla con tradicionales evasores y manipuladores, encubiertos con el manto empresarial.
Republica Dominicana no se desenvuelve en una crisis económica, ni social ni política, por el contrario, como decíamos, la economía crece, la democracia funcionan, el empresariado opera libremente y las instituciones son cada día mas fuertes.
En el PLD estamos obligados a auscultar las preocupaciones de sectores sensatos, que saben lo que es estabilidad y crecimiento, porque en algún momento esas condiciones en gobiernos, que no han sido los del PLD, se han perdido.
La unidad es un asunto de principio , la discrepancia y el debate deben dirigirse a la cohesión y al fortalecimiento del Partido, la principal obra política del prócer, Profesor Juan Bosch.


