Reencuentro

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Por: Roberto Rodríguez Marchena | Los desencuentros son habituales en toda relación. Hay que verlos, recibirlos y entenderlos con naturalidad. Aquello de que “no ha habido ni un sí ni un no entre nosotros”, es una absoluta tontería. La vida es una ristra de encuentros y desencuentros… de pareja, familiares, laborales, con las marcas de que consumimos, con los partidos políticos, entre empresarios, en el comercio y paro de contar.

La casualidad, la lealtad, la confianza, el respeto, el interés, la admiración y satisfacción mutua son factores que propician en uno u otro sentido el encuentro y los desencuentros.

No nos sorprendan pues los encuentros y desencuentros que ocurren y ocurrirán en sociedades como las de hoy en las que gustos, percepciones y creencias se mudan vertiginosamente. La marketinización de la vida cotidiana, la infoxicación noticiosa, volatilizan lealtades, creencias y gratitudes.

Digo esto, escribo esto, por una conversación que escuché en el foodshop de una gasolinera más o menos así: “un país que iba bien y mira tú ahora esta desgracia y la reforma fiscal nos va a estropear más todavía. Ya volvieron los cacerolazos. La gente se equivoca y ahora se queja”.

Me llamó la atención porque la mujer dijo una verdad que algunos no advierten y que es esta: una buena parte de la sociedad dominicana (incluyo a los que no fueron a votar), «se desconectó electoralmente del PLD, a pesar de haberle servido como ningún partido lo ha hecho. Ahora pagamos TODOS la consecuencia de tal desconexión, de tal desencuentro».

Los y las peledeístas sabemos porqué y cómo se produjo ese desencuentro, pero ahora vamos viendo que se están dando las condiciones para el reencuentro.

Ayer, por cierto, me saludaron más gente que nunca en el supermercado.