|
Getting your Trinity Audio player ready...
|
Por: Carlos Manzano | Hace unas semanas, el presidente del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), compañero Danilo Medina, encabezó una asamblea de dirigentes nacionales en la que hizo un llamado a salir al encuentro de los líderes comunitarios y de los diferentes sectores vivos de la sociedad.
Sus palabras plantean un desafío que debemos asumir con responsabilidad: romper el círculo partidario, ampliar nuestros vínculos sociales y recuperar el contacto directo con el pueblo dominicano.
Después de seis años fuera del Gobierno, buena parte de nuestros esfuerzos políticos y organizativos se ha concentrado en mirar hacia adentro, reorganizar nuestras estructuras, fortalecer la militancia y trabajar en la dinámica interna del partido. Esa labor ha sido necesaria, pero no puede convertirse en nuestro único horizonte.
Es hora de levantar la mirada, salir de nuestras propias estructuras y volver a reencontrarnos con la sociedad dominicana. No podemos continuar concentrando nuestras actividades en reuniones sólo entre dirigentes, aspirantes y militantes, mientras permanecen fuera de nuestro radio de acción importantes sectores sociales que necesitamos escuchar, comprender e involucrar.
La experiencia electoral por la que ha pasado el PLD nos deja una lección importante. En 1996 llegó al poder con una militancia que se estimaba en apenas diez mil miembros; mientras que, en 2020, con una estructura que se acercaba a los tres millones, perdió las elecciones presidenciales.
Aunque se trata de momentos históricos diferentes, esa comparación nos obliga a reflexionar: ¿de qué sirve tener una gran estructura partidaria si no logramos convertirla en confianza, simpatía y respaldo de la sociedad?
La fortaleza de un partido no se mide solamente por la cantidad de personas que aparecen en sus registros, sino por su capacidad de conectar con las aspiraciones de la gente, interpretar sus necesidades y convertirse en interlocutor de sus demandas.
Por eso, debemos salir a tocar las puertas de las juntas de vecinos, los clubes deportivos y culturales, las asociaciones comunitarias, los gremios profesionales, los sindicatos, los empresarios, los comerciantes, los productores, los jóvenes y las mujeres.
Allí están las fuerzas vivas de nuestra sociedad, ciudadanos que enfrentan problemas, tienen inquietudes y albergan esperanzas, pero que casi siempre permanecen al margen de la actividad política partidaria.
Debemos acercarnos a ellos, conocer sus problemas, escuchar sus reclamos y, sobre todo, hacerlos nuestros. No basta con escuchar y retirarnos, tenemos que convertirnos en interlocutores de sus demandas, acompañarlos en sus reivindicaciones y reclamar soluciones de la mano de las propias comunidades.
La gente debe sentir que el PLD no solamente está interesado en su voto, sino también en sus problemas, sus necesidades y sus aspiraciones. Esa es la diferencia entre una organización que busca electores y un partido que verdaderamente quiere representar a la sociedad en el reclamo de sus demandas.
En esta tarea, el Secretariado Partido-Sociedad, coordinado por una Vicepresidencia del partido, está llamado a desempeñar un papel fundamental. Debemos dinamizar esa instancia y convertirla en un verdadero puente entre el PLD y las fuerzas vivas de la nación, en coordinación con nuestras estructuras territoriales.
No se trata simplemente de organizar reuniones, sino de establecer una relación permanente, identificar necesidades, dar seguimiento a los reclamos y construir soluciones junto con las comunidades.
La experiencia de la candidatura presidencial de Danilo Medina en 2011 también merece ser estudiada. Recuerdo que partía de aproximadamente un 13 % en las encuestas y que, mediante una dinámica de acercamiento a los barrios, las comunidades y las organizaciones sociales, fue fortaleciendo su posicionamiento hasta alcanzar la victoria electoral de 2012.
Aunque en ese resultado intervinieron diversos factores, aquella experiencia nos invita a valorar la importancia de escuchar a la ciudadanía, presentar propuestas y salir al encuentro de sectores que trascienden la militancia partidaria.
El descontento de amplios sectores con la situación económica y social del país representa una oportunidad para dialogar y presentar alternativas, pero ese descontento no se transforma automáticamente en respaldo político. Tenemos que ganarnos esa confianza con presencia, compromiso y propuestas creíbles.
Por eso, el llamado de Danilo Medina debe trascender aquella asamblea y convertirse en un compromiso de toda la organización. Las direcciones provinciales, municipales y distritales, junto con nuestros dirigentes, aspirantes y candidatos, deben asumir una agenda permanente de contacto con las comunidades.
No podemos esperar a que se aproximen las elecciones para recordar que existe una sociedad con la que necesitamos relacionarnos.
Ha llegado el momento de comprender que una estructura grande no garantiza por sí sola la victoria electoral. Lo verdaderamente decisivo es nuestra capacidad de generar confianza, sumar voluntades y construir una relación auténtica con la sociedad.
Romper el círculo interno significa abrir las puertas del partido, pero, sobre todo, salir a tocar las puertas de la gente. Significa escuchar antes de hablar, acompañar antes de pedir y demostrar con hechos que estamos comprometidos con las necesidades y aspiraciones del pueblo dominicano.






