Salú Hernández: Es necesario rescatar la disciplina partidaria

Salú Hernández es miembro fundador del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) , en especial del Comité Intermedio Capitán Máximo Cabral de la Capital. En la actualidad milita en el Comité Intermedio Cayo Báez “J” de la sección Reparadero del distrito municipal Yamasá, Los botados.

De su condición de capitalino y dedicado a los negocios, se mudó a esa zona rural de Monte Plata en donde ha realizado un trabajo comunitario muy bien valorado por la población. Teniendo de base una ONG, que coordina, ha trabajado dotando de acta de nacimiento a adultos que no la tenían y procurando soluciones a problemas comunitarios.

Respondió a la invitación que le hiciera Vanguardia del Pueblo para hablar de su historia en el PLD y sus largos años al lado de su líder histórico, el profesor Juan Bosch.

Del PRD al PLD

Con militancia anterior en el Partido Revolucionario Dominicano, en la denominada Zona A de la ciudad capital, Salú Hernández renuncia a la misma en la fecha en que lo hace el Profesor Juan Bosch, noviembre de 1973.

El local de esta fogosa zona política del Distrito Nacional se encontraba en la calle Teniente Amado García Guerrero esquina Jerónimo de Peña en el barrio San Carlos, en donde se reunían las estructuras del PRD de los barrios aledaños.

Hace mención de su participación en un Círculo de Estudio en el PRD, coordinado por Milagros Ortiz Bosch.

Ante el asombro del equipo que le entrevistaba, Hernández explica que los Círculos de Estudios, que con el tiempo formaron políticamente a miles de dirigentes del PLD, se iniciaron en el PRD.

“Norge Botello nos lleva la noticia de la renuncia de Bosch del PRD, lo que motivó la renuncia masiva de los que estábamos en la Zona A”, recuerda.

Narra entonces que se trasladaron a la avenida Independencia esquina Cervantes, en Gascue, en donde funcionaba la sede nacional del PRD, que fue ocupada por los militantes que renunciaron.

De ese episodio guarda en su memoria el arrojo de Tony Delgado, apodado El Osito y la forma como organizó la defensa a los ataques a tiros y piedras que recibieron.

Orígenes del Máximo Cabral

En donde Salú Hernández puso las primeras piedras de la estructura del PLD fue en el tradicional Comité Intermedio Capitán Máximo Cabral, en San Carlos.

Los renunciantes de la Zona A constituyeron este organismo que con el nuevo partido cambió la designación de Zona para llamarse Comité Intermedio.

Dice que la primera reunión para dejar constituido dicho Intermedio se hizo en el Parque Enriquillo, en la avenida Duarte.

Sentado en un banco estaban Norge Botello, coordinador del grupo inicial, Hugo Acosta (Huguito), Tony Delgado, Marino Pichardo, Luis Batista de oficio zapatero y Rosa NG.

Realizaron algunas reuniones allí y a solicitud de Batista se trasladaron a su casa en la calle Ravelo, que hubo de abandonar porque su esposa no estaba de acuerdo con que se reunieran allí.

“Es entonces cuando sugiero que los encuentros se realizaran en mi casa, ubicada en la parte de atrás de la casa número 117 de la calle París” en donde comenzó a funcionar el Intermedio.

Dice que en poco tiempo se sintió la necesidad de alquilar una casa, la que se consiguió en la calle Jerónimo de Peña, de donde se trasladó a la calle Abreu, casi esquina Barahona, donde aún funciona.

La idea de ponerle el nombre del héroe de la batalla de la Barranquita, Capitán Máximo Cabral, fue de Norge Botello, quien les dio a conocer de quién se trataba.

Vio desfilar por allí jóvenes que son hoy reconocidos dirigentes. Citó entre otros a Alejandrina Germán, Aristipo Vidal, Luis Inchausti, Danilo Díaz, Rosa Salas, Leticia Peña, Isabel Matos, Marino Lacay, los hermanos Sosa, Emigdio y José María, también los hermanos Guerrero, Laureano y Aurelio, Taína Gautreaux, Johnny Rosario, Rafael Espinal, José Tomás Pérez, Héctor Olivo y Gustavo Canó.

Se detiene en la larga lista para mencionar al ahora presidente de la República Danilo Medina.

“Con el compañero Danilo Medina salí varias veces en los esfuerzos concentrados. Era un estudiante de la UASD y desde ese entonces perfiló su liderazgo y desarrollo en política”, explica.

Dice que siendo presidente de la República le ha dado muestra de amistad, porque donde le ha visto lo distingue y lo llama con nombre y apellido.

de la Seguridad de Juan Bosch

Salú Hernández alternó su militancia en el PLD con el mundo de los negocios. En la década de 1980 era el propietario de dos casas de cambio, dedicadas al canje de dólares y cheques.

Recuerda que se le evaluó por su empeño, dedicación y lealtad al Partido para formar parte del equipo cercano al presidente de la organización, el ex presidente de la República, Profesor Juan Bosch.

Le dijo a Norge Botello que en su condición de hombre de negocios le era difícil cumplir con una encomienda tan delicada y se nos dijo: “Usted es un soldado del Partido y como tal debe asumir la tarea que se le asignara”.

Cumplió con el cometido encargado durante catorce años al lado de Bosch.

“Y qué sorpresa me llevé cuando el primer día que amanecí, me llamó el propio don Juan y me dijo que pasara para desayunarse. El mismo me sirvió un chocolate que preparó con pan. Es que don Juan fue grande entre los grandes”, reveló.

En esos catorce años Salú fue del equipo de seguridad de Bosch y su chofer.

Orgulloso se siente al decir que era la persona que surtía de frutas el refrigerador de la casa del fundador del PLD, porque, afirma, murió siendo un amante de las frutas. “Era organizado en sus comidas. Comía en horas de la tarde”.

En los oídos del entrevistado de Vanguardia del Pueblo para la sección “Tradición Peledeísta”, resuena el teclado de la máquina de escribir del Profesor Juan Bosch, la agilidad de sus tecleos y la forma, siempre decente y respetuosa, de llamar a su asistente, la compañera Míldred Guzmán.

Una verdadera escuela

Confiesa Salú Hernández que ese tiempo al lado de Juan Bosch lo marcó para toda la vida. “Es que ahí aprendí a comportarme, a comer, a conducirme y el hábito por la lectura”.

Con un trato de respeto y con apego a disciplina partidaria, nos dice que entabló con el expresidente una relación de amistad y de padre a hijo.

Revela que el sueldo de la pensión de Bosch, la que decidió tomar luego de muchos años, la empleó para consolidar el Partido y reconstruir la Casa Nacional.

Después de esa inversión, recibía el cheque, que cada mes endosaba y Salú Hernández cambiaba y cumplía al pie de la letra las instrucciones del maestro, quien le indicaba por escrito cómo distribuir entre familiares, amigos cercanos y colaboradores suyos los 500 pesos de la pensión.

Entre las personas a las que entregaba 20 pesos estaba Julia, que no recuerda su apellido, quien se encargaba de la limpieza de la oficina y casa de la calle César Nicolás Penson.

“Esos chelitos se distribuían como él lo indicaba y tenía que rendirle un informe detallado, porque en eso siempre fue exigente”, agregó.

Reveló también que periódicamente el Profesor Juan Bosch recibía dinero en dólares de la venta de sus libros y que también los recibía para ser canjeados.

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