El flamante Ministro de Interior y Policía, afanado en presentar como exitoso el fracasado programa piloto de reducción de la delincuencia en el sector Cristo Rey de la ciudad capital, se destapa acusando a la oposición de las protestas que están ocurriendo en el país.
La situación de angustia y desesperación por el alto costo de la vida, el alza de los alimentos, la medicina, el transporte, los combustibles entre otros y el desengaño generado por las infinidades promesas incumplidas, ha llevado a algunos sectores de la sociedad a quejarse, incluso con manifestaciones públicas.
Siguiendo un esquema establecido y respondiendo a los asesores de imagen, que dirigen al gobierno, el Ministro reveló que las manifestaciones no buscan reivindicaciones sociales, sino una cortina de humo para ocultar supuestos acciones de gestiones pasadas
Atribuir el descontento popular que provocan el deterioro de la vida, las promesas incumplidas y las insatisfacciones de la gente a una reacción de la oposición política es entender que la fiebre está en la sabana y no en el cuerpo social.


