Sinceridad y realismo en e discurso del Presidente

El pasado martes el presidente Danilo Medina al acudir al Palacio del Congreso Nacional cumplió  con un mandato de la Constitución de la Republica establecido en el artículo 128, en el que se precisa que en su  condición de Jefe de Gobierno el Presidente tiene la facultad de “Depositar ante el Congreso Nacional al iniciarse la primera legislatura ordinaria el 27 de febrero de cada año, las memorias de los ministerios y rendir cuenta de administración del año anterior”.

Además de esta parte cumplió también con el mandato del artículo 114 en el que se establece que  de rendir cuentas del año pasado,  el Presidente debe pronunciar un mensaje “explicativo de las proyecciones macroeconómicas y fiscales, los resultados económicos, financieros y sociales esperados y las principales prioridades que el gobierno se propone ejecutar dentro de la Ley de Presupuesto General del Estado aprobada para el año en curso”

Presentó las memorias, rindió cuentas de lo realizado y proyectó lo que haría, acorde al presupuesto, que es también una Ley que debe cumplir.

Se trató de un discurso sobrio, enfocado en sus logros y planes, con cifras reales no inventadas, que de manera objetiva demuestran un año de realizaciones y de trabajo intenso para cumplir con el compromiso hecho al electorado en la plataforma de gobierno que le presentara.

Se les hacían reclamos al mandatario que  él escuchó y anunció fórmulas para ir enfrentando el problema, que motivaron esos reclamos.

En lo  referente al tema de la frontera,   habló de protección de la franja fronteriza con hombres y tecnología, de ampliación del intercambio comercial y de regularización de la migración.

Abordó también  el tema de la tranquilidad  ciudadana y el debido respeto entre los dominicanos, pasando por los detalles sobre la economía, los avances en salud, educación, turismo, infraestructura,  transporte, industria, el agro, la promoción a las exportaciones entre otros detalles

Fue un llamado vigoroso al optimismo y a la esperanza que debiera ser acogido por la ciudadanía sensata. Una visión futurista de lo que se debe hacer en el país para continuar por los senderos del progreso.

Se trató de una buena exposición, bien explicada con elementos gráficos e imágenes que ilustraron lo dicho y que facilitó su comprensión.

Por tradición en el pais los mensajes de las autoridades se perciben con escepticismo e incredulidad, sobretodo del litoral opositor y desde ciertos sectores de la opinión publica, pero en definitiva fue un mensaje alentador, franco, sincero y sobretodo realista