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Por: Elso Segura Martínez | En el año 1843, Flora Tristán —filósofa, economista, escritora, pensadora y feminista francesa de origen peruano, considerada fundadora del movimiento feminista internacional— popularizó la célebre consigna: “Trabajadores unidos”. Cinco años más tarde, en 1848, los reconocidos pensadores Karl Marx y Friedrich Engels ampliaron esta frase y la elevaron al rango de eslogan político en su emblemático “Manifiesto Comunista”, proclamando: “Trabajadores del mundo, uníos”, como reflejo del internacionalismo proletario que ambos defendían.
Desde entonces, esta consigna ha sido utilizada en diversos contextos y circunstancias, expresando la solidaridad con los trabajadores en su lucha por mejores condiciones laborales, sociales y económicas. Siguiendo el espíritu de aquel llamado histórico, titulamos este artículo “Trabajadores dominicanos, uníos”, con el propósito de alertar sobre la urgente necesidad de que los trabajadores dominicanos se unan bajo una misma visión y propósito. Solo así podrán exigir a las élites económicas y políticas mejores condiciones laborales que les permitan enfrentar la crítica situación actual, caracterizada por el encarecimiento de los productos y servicios básicos como la salud, la educación, los combustibles, los alimentos, los medicamentos y la continua alza del dólar, mientras perciben salarios de miseria.
A esta dura realidad se suma el deterioro de varios servicios públicos, los cuales fueron recibidos en funcionamiento por el actual gobierno encabezado por Luis Abinader, y que hoy se encuentran en franco retroceso. Entre ellos, la tanda extendida en las escuelas, el sistema de ambulancias 911, los incentivos y apoyos económicos a los productores agrícolas, la energía eléctrica 24 horas y la relativa seguridad ciudadana que existía. Todo esto ha contribuido al empeoramiento de la calidad de vida de los trabajadores, quienes son, en definitiva, los verdaderos creadores de la riqueza nacional.
Es importante recordar que, desde la década de 1980, bajo la hegemonía global de figuras como Ronald Reagan y Margaret Thatcher, se implantó en gran parte del mundo occidental el modelo socioeconómico conocido como neoliberalismo. Este modelo privilegia el mercado por encima del ser humano, considerado solo como un simple consumidor, dividiendo a la sociedad entre quienes venden y quienes compran, y desterrando el concepto de dignidad humana. Bajo esta narrativa neoliberal surge también la noción de *emprendurismo*, impulsando la idea de que quien no lograra insertarse en el mercado laboral debía convertirse en empresario, invisibilizando así términos como proletarios, obreros o trabajadores, y sustituyéndolos por el concepto de *servidores*. Junto a esta idea, se introdujo también la promoción de las pequeñas y medianas empresas (Pymes).
En consecuencia, no sorprende que, siendo Luis Abinader un empresario de gran trayectoria y representante del sector capitalista, su gobierno actúe como promotor de las políticas neoliberales que benefician directamente al sector socioeconómico al que pertenece, sin importar el destino de quienes realmente generan las riquezas: los trabajadores, tanto del sector privado como del público. Como afirmó en múltiples ocasiones el profesor Juan Bosch: “Zapatero a sus zapatos”, enfatizando que el Estado no debía estar en manos de un empresario, sino de un político comprometido con la mejora de la calidad de vida de toda la población, sin distinción de clase social, económica, étnica o religiosa.
La tarea histórica de los trabajadores dominicanos es, entonces, comprender esta realidad y unirse para convertirse en protagonistas de su propio destino. Solo así podrán construir una propuesta política que garantice el desarrollo pleno de la nación dominicana, tal como siempre fue la visión del profesor Juan Bosch, quien fundó el Partido de la Liberación Dominicana precisamente como instrumento de reivindicación de los trabajadores, es decir, del pueblo dominicano en su conjunto.






