Muy a pesar de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, negó haber dicho que El Salvador, Haití y naciones africanas eran países de la cloaca, para usar una mejor expresión, ha quedado la ofensa a Latinoamérica.
La región ha reaccionado indignada teniéndose como respuesta una negativa del Presiente de Estados Unidos con sarcasmo.
“El lenguaje utilizado por mí en la reunión de DACA fue duro, pero ese no fue el lenguaje empleado. Lo que fue realmente duro fue la extravagante propuesta hecha, un gran paso atrás para DACA», escribió Donald Trump para exacerbar la indignación.
En el propio Estados Unidos han llovido las críticas al desparpajo del inquilino de la Casa Blanca que no guarda la compostura. Se maneja como si estuviera en un encuentro de amigos.
La Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos criticó el incidente. «Estos comentarios del presidente de Estados Unidos son sorprendentes y vergonzosos», afirmó en una conferencia de prensa el vocero del organismo.
Por más diplomático que se pretenda ser concluimos que los comentarios despectivos de Trump no pueden ser definidos de otra manera que como racistas.
Tienen ahí los organismos internacionales tela por donde cortar, a propósito de las presiones que ponen a Republica Dominicana por el tema migratorio.
Un año tiene ya la administración Trump manejándose con estos exabruptos, insultos y actos irrespetuosos, que nos hacen recordar una expresión usada por el Rey Juan Carlos de España en una cumbre. “Porque no te callas” . Se ha dicho que quien mucho habla, mucho yerra.


