Como una especie de disco rayado o de eco de cavernas las agrupaciones partidistas, que dicen formar un bloque opositor exigieron, a raíz de la convocatoria del Consejo Nacional de la Magistratura para el 15 de mayo, imparcialidad en la elección de los jueces del Tribunal Superior Electoral.
Están reclamando que en la selección de los futuros miembros de dicho tribunal «prime el criterio de imparcialidad, de apego estricto al cumplimiento de la ley y sin vinculación partidarista con ninguna fuerza política del país».
Es la misma escena en películas diferentes. Ese mismo reclamo se hizo al momento de designar los miembros de la Junta Central Electoral y terminaron enviando papelitos por debajo de la mesa.
El Partido que es segunda fuerza, que no ha tenido la delicadeza de admitir que el PLD es la primera, y que a un año del contundente triunfo de Danilo Medina con un 62 por ciento de los votos, no ha sido capaz de aceptar su humillante derrota, tiene dos de sus dirigentes en el Consejo Nacional de la Magistratura.
Tienen ahí la oportunidad de motivar, de argumentar, de proponer, defender sus propuestas, pero deja mas beneficio político salir a desacreditar el proceso, como ha sido la práctica de estos grupos.
Reclaman que en la selección de los futuros miembros de dicho tribunal «prime el criterio de imparcialidad, de apego estricto al cumplimiento de la ley y sin vinculación partidarista con ninguna fuerza política del país».
Palabras bonitas que no son más que burbujas. Decires para confundir adelantándose para descalificar a todo quien sea escogido que no responda a sus directrices, como ha sido la costumbre.
El Consejo Nacional de la Magistratura tiene sus normas. El país ha madurado lo suficiente en el plano institucional que permitirán abrir un debate para escoger los magistrados que la propia Ley dice se deben sustituir . Ese órgano, estamos seguro que lo hará acorde a sus leyes y con apego a la ética y de manera transparente, como en las anteriores designaciones.


