|
Getting your Trinity Audio player ready...
|
Por: Asiaraf Serulle | Cuando hablamos de unidad, muchas veces pensamos simplemente en estar juntos. Pero la unidad es mucho más que eso. Es compartir un propósito, respetar nuestras diferencias y entender que, aunque tengamos caminos distintos, podemos avanzar en una misma dirección.
En la política, esto tiene todavía mayor importancia. Podemos apoyar a diferentes aspirantes, tener preferencias distintas y defender nuestras ideas. Eso es democracia. No todos tenemos que seguir al mismo liderazgo ni estar de acuerdo en todo. Lo que sí debemos preservar es el respeto entre compañeros y la capacidad de trabajar juntos.
Pero debemos hacernos una pregunta con sinceridad: ¿estamos haciendo realmente lo necesario para estar unidos?
Hemos vivido meses de diferencias y posiciones encontradas. Es precisamente en estos momentos cuando más debemos recordar el valor del respeto y la responsabilidad colectiva. Hablar de unidad no puede quedarse solamente en un discurso. La unidad se construye con nuestras acciones de cada día.
Se construye cumpliendo con nuestras funciones, haciendo el trabajo diario, defendiendo nuestros ideales y trabajando por el partido, incluso cuando el resultado no beneficie directamente nuestro proyecto particular.
También debemos preguntarnos: ¿estamos trabajando realmente por el partido o estamos trabajando solamente por lo particular? Porque una organización política no puede fortalecerse si cada quien coloca sus intereses por encima del propósito colectivo.
No tenemos que pensar igual para trabajar juntos. Tenemos que compartir un mismo propósito y un mismo objetivo, entendiendo que nuestras diferencias pueden existir, pero nunca deben convertirse en ofensas o descalificaciones hacia nuestros compañeros.
La unidad tampoco nos pide renunciar a nuestras aspiraciones. Nos pide entender que, antes y después de cualquier proceso interno, seguimos siendo compañeros y tenemos una responsabilidad común con nuestro partido y con la sociedad.
Si de verdad queremos unidad, es momento de demostrarlo. Cada uno desde su espacio, desde su responsabilidad y desde sus ideales.
Cumpliendo con nuestro deber, respetando al compañero y poniendo nuevamente el trabajo por el partido en el centro de nuestras decisiones.
La unidad no se decreta, no se anuncia y no se exige. La unidad se construye con hechos, todos los días.
Miembro del PLD






