El papa Francisco casó a una azafata y un azafato, que son los asistentes de vuelo, durante el viaje en el desde Santiago de Chile hacia la ciudad norteña de Iquique, un hecho “histórico” ya que nunca un pontífice hizo este gesto. Los dos tripulantes del vuelo de la compañía están casados por lo civil y tienen dos niñas porque hace 7 años cuando se iban a casar, la Iglesia en la que habían decidido celebrar el matrimonio se derrumbó por el terremoto de 2010 en la comunidad de Huñoa, en Santiago de Chile. Al saludar a Francisco durante el vuelo le contaron la historia y el mismo pontífice les ofreció casarles. Es un matrimonio sagrado


