Señor Presidente Luis Abinader, la bandera no se toca

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Por: Santo Salvador Cuevas | El 8 de septiembre del año en curso (2026), el presidente de los Estados Unidos de América, Donald Trump, solicitó al gobierno Dominicano levantar los aranceles a los cereales que llegan a Santo Domingo desde los EE.UU, como condición para viabilizar las relacciones que priman entre los dos países en el marco del CAFTA-DR.

En lo que canta un gallo y en un hecho sin precedentes en la historia nacional, el presidente Luis Abinader emitió el Decreto 635-26, el 9 de septiembre (al otro día) mediante el cual «se deja sin efecto el Decreto 624-24, en el que se establecía un arancel de 20%» de advalorem (sobre el precio), a las importaciones de arroz desde los Estados Unidos.

Lo que llama a la atención de inmediato, es el hecho de que el presidente Dominicano asume y apoya todo cuanto se le ocurra a Donald Trump, menos en asumir una decisión firme y nacionalista como la que aplica el señor Trump frente a la política arancelaria de los productores de arroz en los Estados Unidos.

La imposición del poder de los Estados Unidos, no es solo abusiva en el campo militar, lo es también (sobre todo) imponiendo aranceles a todas las economías del mundo.

Pero ahí no existe el temple de un mandatario nacionalista que, antes de entrar en complacencias y miedos, piense en proteger a los productores de arroz de nuestro país.

Abinader fue muy diligente al permitirle a EE.UU establecer una base militar en el aeropuerto internacional «José Francisco Peña Gómez», para agredir a Venezuela.

El presidente Abinader fue muy activo al sumarse a Estados Unidos para agredir la soberanía de Nicaragua.

Abinader, hizo causa común con el Secretario de Estado, Marco Rubio al permitir incautar un avión venezolano que se reparaba en un angar Dominicano.

El presidente Luis Abinader, no vaciló en sumarse a la agresion de Estados Unidos contra Cuba, deportando a 8 diplomaticos cubanos, sin tomar en cuenta los lazos históricos que unen a los Dominicanos con Cuba.

La tradicción gastronomica dominicana, es riquísima y variada, incluye el Sancocho, el Mangú, el Chenchén pero, sobre todo, la Bandera es: Arroz, Habichelas y Carne.

La acción del Poder Ejecutivo, no es tan sencilla como aparenta, es un acto contrario al nacionalismo, que pone en juego la existencia de los productores de arroz de República Dominicana, y, por consiguiente, está en juego (a futuro) la soberanía alimentaria del país.

Ni Joaquín Balaguer (que es mucho decir), se distanció tanto del nacionalismo, ni fue tan complaciente con los Estados Unidos, en la manera que se le ha entregado este gobierno.

Esto solo se compara con la Era de Pedro Santana y Buenaventura Baez.

El rechazo a ese Decreto no se limitará a la reacción de los productores que en protesta empiezan a botar el arroz por toneladas en las carreteras de Santo Domingo.

La condena vendrá en el futuro, cuando a lo mejor ya no exista el gobierno de Luis Abinader, y los gringos establezcan competencias abusivas, medalaganarias y desleales con los productores de arroz de Republica Dominicana.

Entonces, y solo entonces, la gente va a revivir la Era de Luis Abinader y su entreguismo de la soberanía nacional y productiva del país al señor Trump.