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Por: Francisco Domínguez Brito | Las primarias previstas para el 3 de octubre de 2027 representan un momento de especial importancia para el Partido de la Liberación Dominicana (PLD). No se trata únicamente de escoger una candidatura presidencial, sino de establecer las condiciones para seleccionar las candidaturas congresionales y municipales que representarán a nuestra organización en las elecciones de 2028.
Estamos a un año de ese proceso y todavía tenemos decisiones fundamentales que debemos abordar con tiempo, responsabilidad y sentido institucional. Las experiencias recientes nos han demostrado que la falta de definiciones oportunas puede generar incertidumbre, conflictos internos y dificultades organizativas que estamos a tiempo de prevenir.
Por eso, considero necesario que el PLD abra una discusión seria y ordenada sobre los aspectos esenciales de nuestras próximas primarias. La planificación electoral no puede ser una tarea de última hora. Debe ser el resultado del diálogo, el consenso y el cumplimiento de nuestras normas internas y de la legislación electoral vigente.
La fortaleza de un partido no depende exclusivamente de su candidatura presidencial. También se construye a partir de la participación de su militancia, la capacidad de movilización de sus estructuras territoriales y la calidad de las candidaturas que presenta en cada provincia, municipio y distrito municipal.
1. El primer paso debe ser definir el padrón electoral.
Necesitamos establecer, con carácter definitivo, cuál será el padrón que utilizaremos en las primarias de octubre de 2027. Durante los preparativos de procesos anteriores surgieron diferencias respecto de los registros que debían servir de referencia, con cifras que iban desde aproximadamente 2.2 millones de inscritos hasta registros considerablemente menores y listados de militantes validados.
Esas diferencias ponen de manifiesto la necesidad de adoptar una decisión institucional clara. Propongo que, a más tardar en enero de 2027, tengamos definido el padrón oficial del partido, junto con los mecanismos de depuración, actualización e incorporación de nuevos militantes, en coordinación con la Junta Central Electoral (JCE) y dentro de los plazos legales correspondientes.
A esta tarea se suma la renovación de la cédula de identidad y electoral. Debemos coordinar con la JCE una jornada nacional de orientación y acompañamiento para facilitar que nuestros compañeros dispongan oportunamente de su nuevo documento. Es importante conocer las disposiciones sobre la vigencia de las cédulas anteriores y evitar que dificultades de identificación se conviertan en obstáculos para ejercer el derecho al voto.
Otro asunto que requiere atención inmediata es la posible doble militancia y la existencia de afiliaciones que podrían haberse registrado sin el conocimiento o consentimiento de los ciudadanos. Se han mencionado cifras importantes de personas que pudieran aparecer inscritas en más de una organización política, pero esas estimaciones deben ser verificadas.
Ante esta situación, el PLD debe solicitar mecanismos claros de consulta, reclamación y regularización de afiliaciones. Ningún compañero que cumpla los requisitos legales debe quedar excluido por errores registrales o inscripciones indebidas. La transparencia en la identificación de nuestra militancia es una condición indispensable para garantizar la confianza en el proceso.
2. Reglas claras para seleccionar las candidaturas
La discusión sobre las primarias no puede concentrarse exclusivamente en la candidatura presidencial. Las aspiraciones congresionales y municipales constituyen una fuente fundamental de participación y movilización partidaria, por lo que debemos establecer las reglas que regirán su selección.
La Ley núm. 33-18, sobre Partidos, Agrupaciones y Movimientos Políticos, contempla la posibilidad de reservar hasta un 20 % de las candidaturas, conforme a las condiciones y procedimientos esta






