Ante la tormenta tropical Melissa

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Por: Héctor Olivo | La semana ha sido sobrecogida por los efectos de la tormenta tropical Melissa, su desplazamiento por el Mar Caribe, muy próximo al litoral costero Sur de República Dominicana.

La ciudadanía se activó antes que el fenómeno se transformara en tormenta y desarrollara un comportamiento atípico a estos fenómenos, como lo explicaron los meteorólogos.

La tormenta transitó con un movimiento de traslación casi estacionario, que originó los torrenciales aguaceros, y como consecuencia, las inundaciones en calles, avenidas y desbordamientos de cañadas, ríos y arroyos.

De nuevo un fenómeno de la naturaleza vuelve a retratar la pobreza que afecta al país. Los reportajes periodísticos mostraron viviendas en mal estado, personas malviviendo cercana a ríos y arroyos, que nos hacen recordar la obra social del Presidente Danilo Medina, ubicando en lugares seguros a los moradores de la Barquita en Santo Domingo Este, o de la Mesopotamia en San Juan, del Riito en La Vega o Boca de Cachón en la Provincia Independencia.

Las autoridades nacionales, orientadas por los organismos preventivos, actuaron con cierta prudencia, decretando medidas preventivas que abarcaron la suspensión de clases, la restricción de actividades laborales y la movilización de todos los organismos de socorro.

La ciudadanía correspondió a estos llamados, actuando con cautela, con ligeras excepciones, las que siempre se presentan en un país, que está en la ruta de los ciclones, pero que se reactivan, cuando ya el fenómeno lo tenemos encima.

Fue lo sucedido con la limpieza de cunetas e imbornales de los ayuntamientos del Gran Santo Domingo y la pasarela de alcaldes y alcaldesas de esas demarcaciones visitando lugares vulnerables para repetir las mismas promesas de campaña a esos sectores necesitados de auxilio.

El Centro de Operaciones de Emergencias (COE) y el Instituto Dominicano de Meteorología (INDOMET) mostraron sentido de urgencia y trazaron la ruta a seguir, que quizás generó pérdidas económicas, suspensión de la docencia y actividades sociales, pero que salvaguardaron vidas.

Esa actuación, la que ponderamos, nos deja con la duda de si las medidas se adoptaron impulsadas por la emergencia climática o en defensa de la actuación del ciudadano presidente de la República, de quien el director del COE se definió como seguidor suyo y que se lanzara al ruedo político a defender su obra de gobierno.

Siempre se ha dicho que el desempeño de un funcionario se mide cuando sale.