Aunque usted no lo crea

Por: Roberto Rodriguez Marchena | La desglobalización, el desacoplamiento de las economías y rutas de comercio, Brexit, sanciones a empresas rusas y chinas, está provocando ocurrencias que serían las delicias de aquel mister Ripley, curioso recolector y divulgador de hechos sorprendentes.

Creálo o no, por la escasez de fertilizantes agravada por las sanciones a Rusia, medios de comunicación de EE.UU. y Europa publicitan desde abril la idea de reciclar la orina humana como fertilizante sustituto en la agricultura.

De acuerdo a cálculos del Rich Earth Institute de Brattleboro de Vermont, Estados Unidos, un adulto produce al año 500 litros de orina que contienen alrededor de 4 kilos de nitrógeno y 3.5 de fósforo, suficientes para fertilizar y cultivar trigo y hacer una hogaza de pan (más de dos libras) los 365 días del año.

“La orina podría ser el fertilizante del futuro en una agricultura más sustentable”, titulaba un conocido portal de noticias (Infobae).

Decididos a no comprarle fertilizantes a las empresas de la patria del señor Putin y vista la escasez, se ofrece una solución “ciudadana y amigable con el medioambiente”.

Colosal desafío tendrá aquel ciudadano con pinos, rosal y hiedra en la pared de su patio y grande el asombro de los vecinos cuando le vean fertilizando su propiedad en horas de la madrugada.

Aunque, con seguridad, irá más despreocupado que un querido amigo suyo que tiene 300 tareas sembradas de cebollas.