El colapso de los servicios públicos

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Por: Héctor Olivo | Son dominantes en los programas de opinión, noticiarios y periódicos, tanto impresos como digitales, las quejas ciudadanas por las deficiencias en los servicios públicos, lo que se ha convertido en uno de los temas centrales del debate social y político.

En los barrios y campos se reportan a diario los gritos ciudadanos por los apagones, las altas facturas, la escasez de agua, la ausencia de vigilancia policial, el caos en el tránsito y las fallas del Metro de Santo Domingo. A esto se suma el deterioro de calles, avenidas y caminos rurales, las serias limitaciones en los hospitales y, ahora como un punto crucial, las deficiencias que presenta el sistema educativo.

Los ciudadanos enfrentan un día a día marcado por fallas estructurales y deficiencias en los servicios, sobre todo en los que ofrece el Gobierno.

Una simple mención de estos puntos genera reacciones en cadena, confirmando la enseñanza del viejo refrán: «el corazón de la auyama solo lo conoce el cuchillo».

A continuación, citamos las situaciones de mayor deficiencia:

Crisis eléctrica: Las interrupciones del servicio eléctrico (apagones) complican la vida cotidiana y las actividades comerciales, una situación que se agrava con el alto costo de la factura eléctrica.

Metro de Santo Domingo: Los reportes de interrupciones y retrasos en el servicio se han hecho comunes. Esto, sumado al alza en el costo de los pasajes, intranquiliza al ciudadano.

Tránsito y desperdicios: En las ciudades, los tapones automovilísticos son interminables, lo que se complica aún más por el deterioro de las vías y las fallas en la recogida de basura.

Infraestructura vial: Las avenidas principales y las autopistas del país sufren por la falta de asfalto, hoyos en el pavimento y daños sin reparar en las juntas de puentes y elevados, los cuales terminan destruyendo los vehículos.

Salud: Existen graves dificultades para acceder a atenciones médicas de calidad, sumadas al deterioro general de los servicios hospitalarios.

Agua potable: Comunidades en todo el país sufren escasez y fallas en la red de agua corriente, lo que ha generado protestas frecuentes

.Burocracia: Se observa una ineficiencia administrativa en oficinas estatales que antes funcionaban de manera más ágil, lo que ha provocado el regreso de los llamados «buscones»

En conclusión, los servicios públicos en la República Dominicana han colapsado, lo que contrasta con los alardes de eficiencia y eficacia que exhibe el Gobierno en su ofensiva propagandística.