EL PRESUPUESTO NACIONAL DESNUDA LA FALTA DE COMPROMISO DE NUESTROS LEGISLADORES CON MONTECRISTI!

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Por: José Luis Contreras. | Dentro de las funciones más trascendentales de los legisladores está conocer, debatir y aprobar el Presupuesto General del Estado, así como velar porque los recursos públicos se distribuyan de manera justa y equitativa entre todas las provincias del país.Ese momento, más que cualquier discurso, revela quién defiende con firmeza a su gente y quién pasa sin dejar huellas.

En el caso de Montecristi, la revisión de los presupuestos nacionales evidencia una realidad preocupante: la provincia continúa quedando rezagada en materia de inversiones estratégicas. La pregunta es obligatoria y legítima: ¿cuáles obras fundamentales fueron realmente peleadas por nuestros legisladores?, ¿qué proyectos de impacto están claramente contemplados con partidas suficientes?, ¿dónde están las inversiones públicas destinadas a dinamizar la economía local?

Montecristi figura en el presupuesto, pero muchas veces solo de manera simbólica. Obras anunciadas sin continuidad, montos insuficientes para concluir proyectos y una ejecución lenta han convertido el presupuesto en una lista de promesas repetidas que no se traducen en desarrollo real. Mientras otras provincias logran avances visibles en infraestructura, producción y servicios, Montecristi sigue esperando respuestas concretas.

Una provincia fronteriza y costera, con alto potencial agrícola, turístico, comercial y logístico, necesita inversiones que generen empleos, fortalezcan la producción local y mejoren la calidad de vida de su gente. Sin embargo, el presupuesto nacional no refleja una estrategia clara ni contundente para aprovechar esas oportunidades y convertirlas en motores de crecimiento.

Este escenario deja en evidencia que el problema no es solo financiero, sino político. El presupuesto es un espacio de negociación, presión y visión estratégica. Cuando una provincia no logra avances significativos, la responsabilidad recae en quienes no supieron o no quisieron defenderla con la firmeza necesaria en el Congreso Nacional.
Montecristi no reclama privilegios; exige justicia presupuestaria.

Necesita legisladores que asuman su rol con valentía, que lleguen al Congreso con una agenda provincial definida, que peleen por obras concretas, supervisen su ejecución y rindan cuentas claras a la ciudadanía.

El desarrollo no llega por casualidad ni por discursos emotivos. Llega cuando hay representación comprometida, visión de futuro y una defensa real de los intereses de la provincia. Mientras eso no ocurra, el presupuesto seguirá siendo el reflejo más claro de una deuda histórica que Montecristi no merece seguir pagando.