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Por: Luis Fernández | Durante la Cumbre de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible, efectuada en el 2015, fue aprobada por los 193 Estados miembros de las Naciones Unidas, la agenda 2030 de la ONU cuyo propósito original es erradicar la pobreza extrema (personas que viven con menos de 2.15 dólares al día), la iniciativa abarca 17 objetivos de desarrollo sostenible y 169 metas económicas, sociales y ambientales.
La agenda 2030 para el desarrollo sostenible es un compromiso internacional de cooperación multilateral, que constituye una hoja de ruta para enfrentar los principales problemas económicos, sociales y ambientales que afectan a la humanidad, con el propósito de construir sociedades mas justas, inclusivas, pacificas y sostenibles, para los pueblos especialmente América Latina, África y otras regiones.
Las principales áreas de actuación de la agenda 2030 son, combatir la pobreza y mejorar la calidad de vida, proteger el medio ambiente y combatir el cambio climático, impulsar el desarrollo económico y el bienestar colectivo, promover sociedades justas inclusivas y pacificas y fomentar la cooperación entre países para lograr los objetivos acordados, de construir un modelo mundial de desarrollo sostenible.
El planteamiento central de la agenda es que el desarrollo no puede medirse únicamente por el crecimiento económico, sino también por la reducción de la pobreza, la eliminación del hambre, la igualdad de oportunidades, el respeto a los derechos humanos y la protección del medio ambiente, puntos importantes y ambiciosos de un proyecto internacional, con serios problemas de ejecución.
A diez años del inicio oficial del acuerdo internacional: transformar nuestro mundo de la agenda 2030 para el desarrollo sostenible de la ONU, los informes del organismo internacional revelan un panorama critico, para el cumplimiento del objetivo global de erradicar la pobreza para el año 2030, debido a severos retrocesos estructurales acumulados, que son una amenaza real para el cumplimiento de los acuerdos.
A cuatro años de alcanzar la fecha límite de la Agenda 2030, solo el 36% de las metas evaluables están bien encaminadas o muestran un avance moderado. El diagnóstico oficial de la ONU advierte un panorama polarizado de «dos velocidades» debido a los profundos impactos de los conflictos bélicos, la crisis climática y las brechas de financiamiento unos de los problemas centrales de la agenda 2030.
Al evaluar el balance global de las metas, el informe mas reciente de la ONU sobre Los objetivos de desarrollo sostenible del 2026 recopila los datos mas actualizados para evaluar el Progreso global hacia las metas fijadas para el 2030, estableciendo que el 49% tiene un avance lento, lo que significa que casi la mitad de los objetivos muestran un estancamiento preocupante.
Además, el documento agrega que un 15% esta en franco retroceso, un 10% de la población mundial unos 826 millones sigue en pobreza extrema y 2,300 millones de personas sufren inseguridad alimentaria y los conflictos y la crisis climática frenan el desarrollo, por lo que el secretario general de la ONU Antonio guterres advirtió sobre la urgencia de evitar que El Progreso se desmorone.
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) como el principal organismo encargado de coordinar, medir y asesorar la implementación de la Agenda 2030 en América latina, en su diagnóstico más reciente, publicado en el documento de posicionamiento oficial “Agenda 2030 en América Latina y el Caribe: ¿cómo acelerar el paso hacia su cumplimiento en la nueva era de incertidumbre y fragmentación geopolítica?”.
Establece, que la región avanza a un ritmo crítico e insuficiente, proyectando un 19% de éxito proyectado de mantenerse el ritmo actual, un 42% de avance lento, a una velocidad insuficiente para completarse a tiempo y un 39% en franco estancamiento y retroceso lo que muestra una parálisis total o un deterioro severo, lo que revela que América latina y el caribe se encuentran significativamente rezagadas frente a la agenda 2030.
La realidad actual en el mundo es que millones de seres humanos siguen muriendo en pobreza extrema, sufren de inseguridad alimentaria y carecen de agua potable segura, persisten y continúan creciendo las desigualdades laborales, económicas, sociales y hay grandes preocupaciones por las emisiones de gases de efecto invernadero, el calentamiento global y las guerras y la inestabilidad política.
Cumplir con la agenda 2030 significa detener y revertir los retrocesos estructurales que amenazan los derechos, la democracia, la justicia social y la sostenibilidad del planeta, el desafío fundamental es transformar los compromisos diplomáticos en políticas publicas efectivas y cambios reales en las relaciones económicas y sociales que mejoren la calidad de vida de la población.
No se puede hablar de desarrollo sostenible mientras persistan el hambre, la pobreza, la explotación laboral, la concentración de la riqueza en unos pocos y las desigualdades entre las naciones y sin una cooperación internacional mas equilibrada, financiamiento accesible, responsabilidad ambiental y fortalecimiento de las instituciones multilaterales.
La agenda 2030 no debe ser una declaración de buenas intenciones, sino un instrumento de transformación que coloque la dignidad humana, la justicia social, la solidaridad entre los pueblos y la preservación del planeta, por encima de los intereses económicos del capitalismo salvaje y las disputas internacionales al margen de los intereses fundamentales de los ciudadanos.






