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Por: Digno José de los Santos | El Partido de la Liberación Dominicana (PLD) surge como una expresión política concebida para responder a las aspiraciones históricas del pueblo dominicano de justicia social, soberanía nacional y desarrollo integral. Su fundación marca un hito en la vida democrática del país y constituye un referente esencial en la construcción de un proyecto político basado en principios, formación y servicio a la nación.
El 15 de diciembre de 1973, el profesor Juan Bosch, líder histórico y pensador político de profunda vocación democrática, fundó el PLD tras una etapa de reflexión y análisis crítico sobre la realidad social, económica y política de la República Dominicana. Bosch concibió el partido no solo como una organización electoral, sino como una escuela política, destinada a formar ciudadanos y dirigentes con conciencia social, ética y compromiso patriótico.
Desde sus inicios, el PLD se definió por una estructura orgánica disciplinada, un método de trabajo sistemático y una clara orientación ideológica. Su lema fundacional, “Servir al Partido para Servir al Pueblo”, sintetiza la filosofía que ha guiado su accionar: la política entendida como servicio y no como privilegio. Esta visión diferenciadora permitió al partido consolidarse progresivamente como una fuerza política con identidad propia y arraigo popular.
El pensamiento de Juan Bosch fue el eje articulador del proyecto peledeísta. A través de círculos de estudios, formación política permanente y un riguroso análisis de la realidad nacional, el PLD se propuso elevar el nivel de conciencia política de sus miembros y contribuir a la transformación de la sociedad dominicana. Esta apuesta por la educación política sentó las bases de una militancia comprometida y coherente con los valores institucionales del partido.
Con el paso del tiempo, el PLD amplió su presencia en todo el territorio nacional, fortaleciendo su vínculo con los distintos sectores sociales. Su crecimiento fue acompañado por una participación activa en los procesos democráticos del país, hasta alcanzar responsabilidades de gobierno que le permitieron materializar parte de su visión de desarrollo. Las gestiones peledeístas se caracterizaron por la ejecución de políticas públicas orientadas al crecimiento económico, la ampliación de infraestructuras, la inversión en educación y la modernización del Estado.
A lo largo de su historia, el PLD ha enfrentado desafíos propios de la dinámica política y social, manteniendo como referencia su legado fundacional. La defensa de la institucionalidad, la organización partidaria y la conexión con las demandas del pueblo han sido elementos clave para su permanencia como actor relevante en la vida nacional.
En la actualidad, la fundación del Partido de la Liberación Dominicana continúa siendo un símbolo de visión estratégica, pensamiento crítico y compromiso con la nación. Recordar su origen es reafirmar la importancia de la política basada en principios, en la ética y en el servicio al bien común. El legado de Juan Bosch y de los fundadores del PLD permanece como guía para las nuevas generaciones, llamadas a fortalecer la democracia y a trabajar por una República Dominicana más justa, solidaria y desarrollada.






