En las naciones modernas, los gobiernos estatales tienen
ciertos poderes reservados, poderes específicos y responsabilidades que el
gobierno nacional o federal no tiene.
Por lo general, en estas naciones los gobiernos estatales poseen un
alto nivel de responsabilidad e involucramiento en la administración de las
necesidades y solución de los problemas locales de su demarcación.
En el caso específico de los Estados que conforman los Estados
Unidos de Norteamérica, éstos son cada una de las 50 entidades
subnacionales que comparten soberanía con el gobierno federal.
La Constitución de los Estados Unidos consagra el poder entre los dos
niveles de gobierno (federal y estatal) en términos generales, así,
ratificando la Constitución cada Estado, éstos transfieren ciertos poderes
soberanos al gobierno federal.
De acuerdo con la Décima Enmienda a la
Constitución norteamericana, todos los poderes no explícitamente
transferidos al gobierno federal son retenidos por los Estados o el pueblo.
Desde el establecimiento de los Estados Unidos, el número de
Estados ha aumentado de 13 a 50. Casi todos los Estados admitidos en la
Unión después de estas trece originales se han formado a partir
de territorios de los Estados Unidos (es decir, tierras bajo la soberanía del
gobierno federal).
En los Estados Unidos, cada Estado poseé su propia Constitución
que detalla quién tiene el poder, cómo se comparte el poder, cómo se
pueden formular las políticas públicas, qué derechos tienen los ciudadanos
del Estado y cómo se llevan a cabo los procesos eleccionarios para los
diferentes niveles electivos.
A causa de esta soberanía compartida, un estadounidense es un
ciudadano tanto de la entidad federal como del Estado donde haya
nacido. Sin embargo, la ciudadanía estatal es muy flexible, y no requiere de
ninguna aprobación gubernamental para mudarse o trasladarse entre
Estados (a excepción de convictos en libertad condicional).
Tradicionalmente, las competencias en materia de educación, salud,
transporte y otras infraestructuras han sido consideradas responsabilidades
principalmente estatales, aunque todas tengan tanto una regulación como
una financiación federal significativa.
Los Estados son libres de organizar sus propios gobiernos, en la
forma que deseen, siempre y cuando se ajusten a la única exigencia de la
Constitución estadounidense: que tengan “una forma republicana de
gobierno”.
Así las cosas, todos los Gobiernos estatales deben ajustarse al
modelo del Gobierno federal y se componen de las tres ramas: la rama
ejecutiva, la rama legislativa y la rama judicial.
Sin embargo, a pesar de que los Estados han decidido seguir en
líneas generales el modelo federal, hay diferencias significativas en algunos
de ellos. Uno de los casos más notables es el de la
legislatura unicameral de Nebraska, que, a diferencia de las legislaturas de
los otros 49 estados, tiene solo una Cámara.
Los Estados también pueden organizar sus sistemas judiciales de
forma diferente a la judicatura federal, siempre que el debido proceso esté
garantizado.
La mayoría tiene un tribunal de primera instancia, generalmente
denominado Tribunal de Distrito (District Court) o Tribunal Superior
(Superior Court), un tribunal de apelación de primer nivel, generalmente
llamado Tribunal de Apelación (Court of Appeal) y un Tribunal Supremo
(Supreme Court).
El Estado de Nueva York es célebre por su inusual terminología,
donde el tribunal de primera instancia se denomina Tribunal Supremo. Así,
las apelaciones son vistas por el Tribunal Supremo (División de Apelaciones)
y de allí pasan al Tribunal de Apelación, que es el más alto tribunal del
Estado.
La mayoría de los Estados tienen un Gobernador, quien actúa como
jefe del poder ejecutivo del Estado, quien es elegido por cuatro años
seguidos.
Al igual que el Presidente de los Estados Unidos, los gobernadores
estatales actúan como el líder ceremonial del gobierno estatal, presidiendo
los principales eventos estatales y representando a su Estado en todo el
país.
El gobernador también es el jefe del partido político estatal. Por lo
general, los legisladores que pertenecen al partido del gobernador siguen
las indicaciones de éste para apoyar u oponerse a determinadas leyes.
La mayoría de los estadounidenses tienen contacto más frecuente con
los gobiernos estatales y locales que con el Gobierno federal. Los
departamentos de policía, las bibliotecas y las escuelas — sin omitir las
licencias de conducir y las multas de estacionamiento — generalmente se
encuentran bajo la supervisión del Estado y de los gobiernos locales.






