MUERTES MATERNAS: UNA TRAGEDIA QUE VA MÁS ALLÁ DE LA SALUD

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Por: Magnolia Cuello | Cuando una madre muere, no solo se pierde una vida: se desintegra una familia. Los hijos quedan en mayor vulnerabilidad social, educativa y emocional. La mortalidad materna, por tanto, no es solo un problema sanitario, sino un factor que profundiza la desigualdad y debilita el tejido social.

MUERTES MATERNAS: UNA DEUDA PENDIENTE DEL SISTEMA DE SALUD DOMINICANO.

La mortalidad materna es la muerte de una mujer durante el embarazo, el parto o hasta 42 días después. Es un indicador clave del desarrollo de un país. Reducirla es un compromiso con la vida y la equidad (Organización Panamericana de la Salud [OPS], 2024).
En la República Dominicana, este problema persiste por fallas estructurales: atención prenatal insuficiente, debilidades en la calidad obstétrica y limitada respuesta ante emergencias (OPS, 2024; Ministerio de Salud Pública, 2025).
Las estadísticas muestran avances insuficientes entre 2020 y 2025:
2020: aumento por la pandemia (UNFPA, 2024).
2024: 135 muertes maternas, leve mejoría.
2025: 177 muertes, lo que evidencia estancamiento.
A pesar de reducciones puntuales, no existe una tendencia sostenida a la baja (Naciones Unidas, 2025).

¿POR QUÉ SIGUE OCURRIENDO?

No bastan los diagnósticos. Se necesitan políticas públicas efectivas que garanticen:
Acceso oportuno a servicios de calidad.
Atención prenatal adecuada.
Personal capacitado.
Respuesta inmediata ante emergencias.
Reducir la mortalidad materna es posible, pero requiere voluntad política, inversión y un compromiso real con la vida de las mujeres dominicanas.

Magnolia Cuello, Especialista en Desarrollo Económico y Doctoranda en Educación y Gestión Educativo