Nuestra educación: víctima de la improvisación

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Por: Ramon Tejeda Read | Las autoridades educativas pintan maravillas. Maestros y maestras del sistema público no las perciben.

¿La verdad? Muchas escuelas no podrán iniciar a tiempo el año escolar. La República de Venezuela, en Santiago, es un caso. Pero son muchas más. Además, faltan aulas.

El PRM y Abinader vociferaron contra el programa de construcción de escuelas iniciado por Danilo Medina en 2012. En 2020 lo paralizaron. SEIS AÑOS DESPUÉS, maestros y maestras denuncian que faltan aulas. El gobierno vuelve a construir, pero no al ritmo necesario: miles de estudiantes quedan sin aulas o son hacinados en furgones.

Hay inconvenientes de infraestructura y condiciones básicas en numerosos centros, deudas con los docentes y no se integra a los nuevos contratados.

Menegildo de la Rosa, dirigente magisterial, es dramático: “La escuela ha dejado de ser un lugar de atracción, un lugar de alegría, un lugar de canto y se ha convertido en una cárcel en donde los niños se sienten, de alguna manera, prisioneros… La escuela ha perdido la capacidad de atraer a los estudiantes”, dice a Diario Libre (20/08/2026).

Simplemente no se dio continuidad al plan iniciado en 2012. Se borró de un plumazo en 2020 y, de ñapa, hoy el gobierno hace todo para reducir el presupuesto a Educación. Los pobres no merecen tanto dinero, consideran. En 2023 transfirió el CAID al MINERD y ahora quiere transferir el MESCyT. A eso llaman reforma educativa, pero es engaño contra quienes más necesitan.

En seis años, no hemos hecho más que perder tiempo y dinero. El cambio Abinader-PRM ha malogrado el sistema educativo dominicano.