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Por: Samuel Molina | Al celebrar el 213 aniversario del nacimiento del prócer Juan Pablo Duarte, fundador de la nación dominicana, resulta oportuno establecer los puntos de inflexión y paralelismos entre dos momentos históricos fundamentales: la fundación de la Sociedad Secreta La Trinitaria por Duarte el 16 de julio de 1838, y la fundación del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) por el maestro Juan Bosch el 15 de diciembre de 1973.
La Trinitaria: El primer instrumento de liberación nacional
La Sociedad Secreta La Trinitaria fue el instrumento político mediante el cual Duarte cristalizaría la independencia nacional, lograda el 27 de febrero de 1844. En la práctica política, La Trinitaria se considera el primer partido político dominicano, con el propósito inicial de enarbolar la independencia nacional y posteriormente establecer un gobierno propio.
Este proyecto de nación enfrentó obstáculos formidables: un gobierno bajo el control de las autoridades haitianas, la incredulidad de personas ligadas al proyecto que no creían en la viabilidad de la independencia, y la oposición de diversos sectores. Sin embargo, fue en estas condiciones adversas, pero con inmensa fe en el porvenir, que Duarte y los trinitarios concibieron y realizaron la independencia nacional.
Juan Bosch y la fundación del PLD: Continuidad del legado duartiano
En contraste —y paradójicamente en paralelismo—, Juan Bosch tenía 64 años de edad cuando muchos lo consideraban ya en retiro político. En medio de todas las adversidades del momento, cuando nadie creía posible constituir una nueva organización política con vocación de poder, fue precisamente ahí, en medio de la necesidad histórica e interpretando los sueños y aspiraciones de cientos, probablemente miles de jóvenes, que el maestro Bosch fundó el 15 de diciembre de 1973 el Partido de la Liberación Dominicana.
El propósito declarado era claro: completar la obra inconclusa de Juan Pablo Duarte y los trinitarios.
Los paralelismos históricos
Ambos momentos fundacionales comparten características notables:
Contexto adverso: Tanto Duarte como Bosch enfrentaron escepticismo generalizado y condiciones políticas hostiles. Duarte lidiaba con la ocupación haitiana y la falta de fe en la independencia; Bosch confrontaba un panorama político desalentador y la incredulidad sobre la viabilidad de su proyecto.
Visión transformadora: Ambos líderes no se limitaron a reaccionar ante las circuncias, sino que propusieron proyectos nacionales de largo alcance fundamentados en principios firmes.
Vocación de servicio: Los dos proyectos se cimentaron sobre valores compartidos: disciplina consciente, firmeza en los principios, unificación de criterios y una profunda vocación de servicio al pueblo dominicano.
Fe en el porvenir: Pese a las adversidades, tanto Duarte como Bosch mantuvieron una convicción inquebrantable en sus proyectos y en el destino de la nación.
Conclusión: El legado duartiano como impulso
Fue precisamente ese legado duartiano el que impulsó a Bosch a fundar el Partido de la Liberación Dominicana. Bosch se concebía a sí mismo no como un innovador radical, sino como el continuador de una obra iniciada más de un siglo antes, una obra que consideraba inconclusa y que requería nuevos instrumentos políticos para su realización plena en el contexto del siglo XX.
Ambos hombres, separados por más de un siglo, compartieron la misma determinación: transformar la República Dominicana mediante la organización política disciplinada, el compromiso con principios firmes y el servicio desinteresado al pueblo.






