Que desorden

Por: Euclides Gutierrez Felix | El lunes 22 de agosto del año 2022, publicamos en esta columna un artículo con el título de “Desorden político”, de la cual vamos a reproducir dos o tres de sus párrafos, sobre todo el primero que dice: “El autor de esta columna ha admirado, solidario y defensor de nuestro pueblo, a quienes hemos considerado como un pueblo pequeño, valiente con tradición militar que tiene categoría de ser una extraordinaria conducta, más sobresaliente de todos los pueblos del mundo.

Hemos afirmado, ratificado y pregonado en nuestro país y en los escenarios de otros pueblos del mundo, que hemos tenido la oportunidad de conocer que, sin tal vez, el único pueblo con las características del nuestro, se ha visto obligado a combatir desde su Génesis en el orden militar, represivo, abusivo y desconsiderado, en diversas ocasiones, desde que Cristóbal Colón incorporó la Isla de Santo Domingo a la Monarquía Española.

Pero ahora, en estos momentos, los dominicanos estamos viviendo en una situación profundamente peligrosa, con un porvenir que nos depara la desaparición del Estado Dominicano”.

Decíamos en esa crónica que hemos citado en su primera parte, que estábamos viviendo en un desorden político, tan especial, que ni el gobierno que dirige el destino de la Nación, incluidos los partidos políticos y todas las organizaciones del Estado Dominicano, no presta atención a lo que está sucediendo en la realidad; pero lo más penoso y complicado es que ese desorden está introduciéndose no solamente en la Policía Nacional, institución civil del Estado, uniformada y sometida hace muchos años en la década de 1940 a 1950, bajo las órdenes de un oficial, tío abuelo del autor de esta columna, que se llamaba Luis Félix Silva, a una disciplina militar.

Luis Félix Silva, antiguo Teniente del Ejército Francés, en la Primera Guerra Mundial, era el abuelo paterno de Edmundo Felix Pimentel, Vice Almirante de la antigua Marina de Guerra, hoy Armada Dominicana. Esa policía Institución Civil Uniformada, encabeza hoy, el desorden que se refleja en las Fuerzas Armadas, heredera de la valentía, el valor y dignidad de nuestro pueblo.

¡Que desorden! En todo aspecto importante está vigente en el país. Aunque el problema más grande, si así puede calificarse, es el de la frontera con el “Conglomerado Humano”, que es llamado la República de Haití; hemos señalado en muchas ocasiones, en comparación con todos los pueblos del mundo, que este es “un País Pequeño, Hermoso, Productor, Rico y Valiente”, llamado por Fidel Castro Ruz como “Pueblo Legendario, Veterano de la Historia y David del Caribe”, calificativo que nos llena de orgullo porque hemos combatido para preservar nuestra identidad, idioma, hábitos de vida y nuestras costumbres, con las naciones más poderosas del mundo. Pero estamos viviendo con el desorden como motor del Estado, que ha servido de ejemplo a todos los pueblos de Iberoamérica y del mundo.

Tenemos la suerte de que los dos millones de dominicanos, mujeres y hombres, que viven fuera de la Patria en los Estados Unidos y otros pueblos de Centroamérica y Europa, viven también en España, Italia, Francia, Alemania, y otras naciones que están fuera de Europa como Asia. Invitamos a todos los dominicanos, mujeres y hombres, que ayudan al desarrollo de la Nación desde el exterior, haciendo una remisión anual de más de 10 mil millones de dólares. No hablemos tanto y enfrentemos el desorden y pongámosle fin.