Se impone la reflexión a la advertencia n realizada

El pasado domingo el Embajador Víctor Grimaldi desató un avispero con una denuncia, que es al mismo tiempo una advertencia.

De tal magnitud es el hecho denunciado que se convirtió en noticia principal en los medios noticiosos dominicanos al día siguiente.

Grimaldi, ya con una gran experiencia en el campo diplomático y un largo ejercicio periodístico y removiendo libros y documentos, ha concluido  que se está promoviendo en República Dominicana  “desórdenes y maniobras leguleyas” con miras a “desatar en breve una crisis.

Hace saber la falta de justificación a esa crisis por la  gran estabilidad social, económica y política de Republica Dominicana, que  reconocen  los  organismos internacionales.

El  fin de la crisis a crearse es  “presionar el desplazamiento del gobierno del Presidente Danilo Medina en la República Dominicana” denuncia el Embajador dominicano en Roma.

Pese aparentar un tanto exagerada la denuncia, se debe prestar la mayor atención por la credibilidad de su denunciante y porque se conoce que muchos son los que apuestan en nuestro país al caos y el desorden.

Hace tiempo que el pescar en río revuelto es un recurso al que muchos calenturientos recurren para obtener ganancias de causas.

La denuncia lleva consigo una exhortación a las fuerzas políticas nacionales y al Partido de la Liberación Dominicana en particular.

En el llamado a la oposición política, se invita a poner freno a las ambiciones desmedidas y apetencias personales para que se piense mas en el país

Y en el llamado al PLD le invita a  prepararse a sufrir las consecuencias por la insensatez de un  fraccionalismo,  que  observa, le está afectando.

Descartar de plano la denuncia y advertencia del Embajador Grimaldi seria una insensatez, por lo que se impone reflexionar sobre el mensaje, aguzar el oído y abrir los ojos. El hombre y la mujer precavidos, valen por dos.