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Por: Héctor Olivo | El lunes 24 noviembre, el país fue sorprendido con una alocución no anunciada del ministro de la Presidencia, José Ignacio Paliza, presidente del Partido Revolucionario Moderno (PRM) , quien reconoció abiertamente la presencia de legisladores, funcionarios y dirigentes vinculados al narcotráfico dentro de su partido.
Con gestos agresivos y tono de voz alto avisó en la breve alocución que vienen otras acusaciones de narcotráfico, e intentando lavarse las manos, le echa la culpa de los narcos de su partido a estructuras del pasado.
Quiso obviar que su partido es el que acumula los casos de narcotráfico, incluyendo los extraditados, pero se atrevió a decir “que no todos son iguales”, claro que no son iguales.
Recurrió a la cantaleta del Ministerio Público independiente, pasando por alto que las acusaciones provienen de gobiernos extranjeros.
Pide a los narcos, que al parecer ya están citados y ubicados, que se entreguen, ignorando que es el Gobierno es quien está obligado a explicar quiénes son los otros dirigentes o candidatos del PRM que podrían estar vinculados a expedientes de narcotráfico o crimen organizado.
Partiendo de las complejidades del crimen, no valen las insinuaciones, sino la claridad. De la declaración del presidente del PRM, se deduce que se conocen quienes son los posibles extraditables.
El estilo mercadológico del Gobierno puso a las llamadas bocinas a elogiar el discurso del ministro, en abierta contradicción con el rechazo que la comparecencia creó en la opinión pública y hasta en congresistas del PRM.
Una cosa tiene la población clara es que el PRM llenó la boleta electoral de personas vinculadas al bajo mundo a los que ahora pretenden sacarles los pies.
Muy temprano como en el año 2021, el PLD sugirió conocer el peligroso tema de la narco política en el diálogo nacional y el PRM se negó rotundamente, poco duró para que se entendiera porqué del rechazo a conocer el caso en un diálogo organizado.
La inesperada alocución asociada a la visita de los congresistas norteamericanos, el accionar de la señora embajadora de Estados Unidos y la visita del Secretario de Guerra de Estados Unidos motivan que la gente concluye entendiendo, que “Algo se está Cocinando”






