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Por: Héctor Olivo | Como la anterior, la semana que concluye demostró que el gobierno del Presidente Luis Abinader se sustenta en la publicidad y anuncios, procurando mantener su imagen e influir en la opinión pública.
Ha sido una característica acentuada de los actuales gobernantes instalados en agosto del 2020 y que el presente agosto arribó al primer año de una segunda gestión, llena de tropiezos y desaciertos.
Todas esas equivocaciones, que son el fruto de la improvisación y de la pobre preparación de sus funcionarios, se quiere atenuar priorizando la imagen y los mensajes en medios masivos y redes sociales.
Una profusión de vallas, cuñas de radio, anuncios en televisión e internet, y los perfiles institucionales en redes sociales para difundir información y propaganda, que buscan distraer la atención de la cruda realidad que se vive en República Dominicana.
Una semana con bastantes quejas por las precariedades del sistema educativo en la apertura de un año escolar con falta de cupo para los estudiantes, escuelas en mal estado, falta de aulas y de los útiles escolares, incluyendo uniformes.
Una semana de reproches , quemas de neumáticos en protesta por los apagones y las facturas eléctricas caras
Un elevado grito popular por los altos precios de la comida y una población acorralada por la delincuencia.
Estos y otros sentidos problemas se procura apaciguar anunciando la construcción de un monorriel en la capital dominicana, teniendo un metro de más de cinco años que inició y no se le ve el final y un monorriel en Santiago, que no termina, aunque sus trenes se exhibieron en plena campaña electoral.
Se trató de un anuncio con repercusiones en primeras páginas de los diarios dominicanos impresos y digitales, pero además escuchamos una polémica diputada que nos recuerda sus cuestionamientos cuando le correspondió ocupar un ministerio, desde su curul buscando desacreditar la eficiente plantas generadoras de electricidad de Punta Catalina o la novedosa visita de la señora vicepresidenta al local del gremio de los maestros para entregar becas auspiciadas por el Instituto de las Telecomunicaciones.
Una vez más queda confirmado que el del PRM es un gobierno de pantalla que se sustenta en la publicidad y en anuncios nada verdaderos.






