Por una administración de justicia racional

Del 1 al 15 de junio de 2017 No. 1699

Morbosidad y espectáculo aparte, el caso Odebrecht debe agotar los procesos que se siguen en un país que ha visto fortalecida en los últimos 50 años su tradición democrática, como es el caso de la República Dominicana. Y que, además, disfruta de un desarrollo de sus instituciones como nunca se había visto.

Eso, y no otra cosa, quiere la gente de la calle en las ciudades, la gente del campo; los que salen todos los días temprano hacia su centro de trabajo o a ver qué venden o hacen para llevar el sustento al hogar. También lo queremos los dirigentes políticos sensatos y preocupados por el destino del país, conscientes de que operamos en un ahora, un presente con exigencias concretas. Y de los dirigentes políticos, sobre todo los peledeístas, que estamos muy claros de cuál es nuestra responsabilidad.

La reflexión viene a cuento porque un proceso judicial de tanta envergadura como el mencionado debe mantenerse alejado de presiones de grupos cuyas intenciones ulteriores nadie está en capacidad de apreciar en su justa dimensión en este momento.

Por eso, entre otras cosas, debe prestarse atención a la advertencia del  presidente de la Cámara Americana de Comercio, en el sentido de que los ojos de la comunidad internacional de negocios están puestos sobre  República Dominicana, a propósito de la judicialización  del caso Odebrecht.

“Los inversionistas observan el comportamiento de nuestras instituciones y de nuestros indicadores económicos. También están atentos al clima político, el cual puede influir en la estabilidad de la economía, que en los últimos años ha liderado en América Latina con perspectiva de seguir en esa misma línea para los próximos años”, expresó recientemente David Fernández, presidente de la Cámara Americana de Comercio.

El que la advertencia provenga de alguien a quien no se le puede calificar de “bocina” del PLD ni del gobierno debe motivar que se la tome con la debida atención.

No podemos pecar de insensatos, la estabilidad económica, reflejo del sosiego, de la paz social y política que los dominicanos y las dominicanas hemos venido disfrutando en los últimos lustros ha sido la mejor aliada del impulso económico conocido por todos.

De ninguna manera se trata de meter coco. ¡No!, de lo que se trata es de que se deje a la justicia actuar sin presión para que en el proceso judicial, como también lo dijo el presidente de la Cámara Americana de Comercio, prime lo racional por encima de lo emocional, y las decisiones que se tomen sean propias de una buena administración de justicia. Eso esperamos y a eso apostamos en el Partido de la Liberación Dominicana.